DANIEL ROSA
Cambios, muy pocos; ansiedad, mucha. Así debe resumirse el estado de Nacional a un día del decisivo clásico.
Lejos está Gerardo Pelusso de confirmar la oncena titular para el trascendente encuentro de mañana, pero no hay grandes variantes en el horizonte. La base del equipo será la misma que enfrentó el miércoles a Sao Paulo por la Copa Libertadores en Morumbí, quizá con el ingreso de Martín Ligüera por Mathías Cardacio. El resto del equipo apunta a ser el mismo.
La ansiedad, en cambio, es grande, porque luego del revolcón del miércoles lo que más quiere el plantel es un gran triunfo y la oportunidad de obtenerlo en el clásico les subyuga. Tanto que afirman que si tuvieran que jugarlo hoy lo harían sin problemas. Desde el seno del grupo se asegura que los pocos días entre el juego con Sao Paulo y el clásico, en este caso ayuda, pues se utiliza el tiempo para hablar de lo que viene y no de lo que ya pasó.
Sanitariamente no hay ningún inconveniente, o por lo menos no existen imprevistos. Richard Morales y Mauricio Victorino, tal cual se preveía, entrenaron en forma diferenciada. Con championes, ambos participaron del ejercicio aeróbico realizado durante los primeros 15 minutos del movimiento, luego permanecieron trotando alrededor del campo por aproximadamente el mismo tiempo y posteriormente completaron su cesión con trabajos en el gimnasio.
El "Chengue" sigue con su dolencia en la rodilla derecha, la misma que arrastra desde el encuentro ante River Plate, la cual no le impidió estar posteriormente frente a Cienciano, Liverpool, Sao Paulo, Tacuarembó y nuevamente los paulistas. Ya está asumido el dolor y la leve inflamación de la rodilla del capitán luego de cada encuentro, por lo que se le resta dramatismo. Con una buena recuperación, escasa carga física y fisioterapia se lo pone en forma sin problemas.
Lo de Victorino es mucho menos preocupante aún. Tiene una pequeña sobrecarga muscular en el posterior, a lo que se le sumó un golpe. Por esa razón ayer trabajó aparte, pero hoy ya entrenará en forma normal.
Qué hacer. Antes de definir la formación inicial, la prioridad para el cuerpo técnico es decidir cómo se jugará el clásico. "Nos jugamos la vida, porque el Clausura ahora sí es lo único que nos queda", dijo Pelusso apenas pisó suelo uruguayo con la eliminación de la Libertadores ya consumada. Esto significa que el entrenador le da un carácter de final y en ese tipo de partidos solo sirve una cosa: ganar. Y para ello se necesitan hacer goles, por lo que debe asumirse que el tricolor saldrá a atacar.
Es precisamente en base a ello que se vislumbra la posibilidad de un cambio de sistema y que en el mismo entre Ligüera. Existe coincidencia en todos los ambientes de que el sistema táctico que mejor resultado le dio a Pelusso fue el 4-2-3-1 utilizado a partir de su segundo partido al frente del equipo. Luego de caer 2-0 con Danubio, pasó a utilizar el "tridente", venció a River Plate 3-1 y de los restantes cinco juegos ganó cuatro y empató uno, precisamente el clásico. Por lo tanto, vuelve a tener grandes posibilidades de utilizarlo.
De ser así, debe salir un volante de contención y el sacrificado sería Cardacio. Este esquema otorga mayor poder ofensivo, más variantes en ataque y permite tener a dos jugadores de buen pie al mismo tiempo en el campo, como lo son Bertolo y Ligüera.
Por lo pronto, la probable formación para mañana es con Viera; Caballero, Victorino, Barone, Romero; Oscar Morales, Arismendi; Bertolo, Ligüera, Fornaroli; y Richard Morales.