JOSÉ MASTANDREA
El clásico es el clásico. Y si para muestra basta un botón, alcanza con mirar los rostros felices y sonrientes de los jugadores de Peñarol. Vienen de un fin de semana "redondo", como lo definió Carlos Bueno, y se nota.
Es que el clásico empezó a jugarse antes. Mucho antes de lo previsto, al menos en la interna aurinegra. "Es imposible abstraerse de un partido como este. Uno siempre lo mira de reojo", admitió un sereno pero pensativo Mario Saralegui.
El partido más importante del año está a la vuelta de la esquina y todos lo empezaron a vivir intensamente, cada uno a su manera, claro está.
El silbato del profesor Gabriel Souza sonó fuerte. Y al instante, el plantel rodeaba al entrenador en la cancha auxiliar de Los Aromos.
Saralegui, carpeta en mano, habló con el grupo por espacio de diez minutos. Allí hubo bromas y sonrisas.
Después, el plantel se dividió en dos. Los futbolistas que actuaron el sábado trabajaron en forma diferenciada a los demás que terminaron la jornada haciendo fútbol en espacios reducidos.
"Más de veinticinco no", le recordó el profesor Souza al "Tony" Pacheco que encabezaba el grupo de jugadores que hacían el circuito interno de Los Aromos. Junto al capitán, corrían Darío, el "Pollo" Olivera, Diego Rodríguez, Mario Álvarez, "Petete" Correa, José Franco, Gerardo Alcoba y Matías Aguirregaray.
El clima en la concentración aurinegra fue otro. Por primera vez a lo largo del Clausura entrenaron como líderes, algo que para muchos era impensado después del traspié en Belvedere.
"Sabíamos que no podíamos perder más puntos", señaló Saralegui.
Después de esa derrota, el equipo no paró de ganar y ahora se apronta para el duelo clásico.
"¿El equipo? No... todavía no lo tengo definido. Esa es la verdad. Tengo que resolver varias cosas primero", agregó el entrenador.
Y las decisiones se van a tomar a puertas cerradas. No habrá lugar para los medios en los entrenamientos de fútbol. Se atenderá a la prensa antes y después de cada trabajo.
Todavía no definió quién ocupará la plaza de Federico Pérez en el lateral zurdo. Los nombres son los ya conocidos: Diego Rodríguez, Maximiliano Arias y Carlos Díaz.
Tampoco descartó la idea de colocar a Matías Manrique (con tres en el fondo) ni la de ubicar tres puntas en ofensiva con Estoyanoff, Bueno y Franco.
"Está todo acá", dijo señalándose la cabeza. Y allí quedará hasta horas antes del partido.
El clásico empezó a vivirse en Los Aromos a manera de Peñarol.