RICARDO SOSA
En Uruguay hay técnicos oficiales y economistas privados que creen que el mayor flujo de capitales hacia Brasil, por la obtención del grado inversor, podría tener un derrame hacia Uruguay, lo que pondría más presión al tipo de cambio.
Si bien los fondos de pensiones y otros inversores institucionales sólo pueden colocar su dinero en activos con grado inversor, los analistas aseguran que el flujo de otro tipo de capitales hacia Brasil será fuerte, después que esta semana Standard & Poor`s le otorgara el grado inversor a su deuda.
Ayer los mercados brasileños vivieron otro día de entusiasmo. La Bolsa de San Pablo cerró con una fuerte alza de 2,21% como respuesta al grado de inversión de Standard & Poor`s. El índice Ibovespa cerró a 69.366 puntos.
Igualmente, la moneda brasileña, el real, se fortaleció para cerrar la jornada con una cotización de 1,65 por dólar, desde 1,686 al cierre del miércoles. Se trata de su menor valor desde mayo de 1999, cuatro meses después de la devaluación.
Durante la sesión, el dólar registró una caída aun mayor, pero tuvo una leve recuperación cuando el gobierno anunció que la balanza comercial de abril obtuvo un superávit 58,3% menor que en 2007.
Perspectivas. Se espera que la concesión del grado inversor acentúe la llegada de capitales especulativos a Brasil y la corriente podrá terminar impactando en Uruguay.
Alfonso Capurro, del Centro de Investigaciones Económicas, dijo a El País que puede haber un efecto agregado sobre Uruguay, lo que presionaría a la baja el precio del dólar.
Fuentes técnicas del gobierno dijeron a El País que ese fenómeno podría darse aunque no especificaron qué medidas podrían tomarse para neutralizarlo.
Fuentes oficiales consultadas por el semanario Búsqueda antes de conocerse la suba de la nota a Brasil, mostraron su preocupación por un supuesto "empuje especulativo" y remarcaron que países como Perú debieron tomar medidas contra ese tipo de capitales.
Las autoridades del Banco Central dijeron que están en contacto permanente con sus pares de Perú y Colombia, donde se han aplicado medidas heterodoxas para contener las presiones inflacionarias y moderar la caída del dólar.
Marcelo Sibille, de KPMG, relativizó ese temor, aunque no descartó que esa presión sobre el mercado local pueda ocurrir. "Podrá darse algún derrame de esos fondos (que pueden invertir en activos que no sean grado inversor) aunque considero que el tipo de cambio real bilateral frente a Brasil debería crecer en dicho escenario", expresó el economista. Para Sibille el efecto debe ser positivo sobre la competitividad debido a la mayor suba del real.
Para el economista de KPMG el efecto sobre el tipo de cambio de la mejora en la calificación "debería ser de una persistencia en el proceso de apreciación del real" por la mayor afluencia de capitales. El impacto sobre Uruguay sería "beneficioso" en la medida que ese flujo de capitales hacia Brasil "permita un mayor nivel de gastos y contribuya al crecimiento de la economía" lo que se traducirá en "mayor demanda de bienes uruguayos".
Gabriel Oddone de Cinve apuntó al impacto que debería tener la mejora de Brasil en el acceso a financiamiento de Uruguay. "Podríamos tener una oportunidad para salir a emitir plazos largos de nuevo. Todos los fondos suelen armar paquetes y Uruguay puede quedar comprendido por los efectos benéficos de la mejora de la calificación", dijo. El economista se preguntó si esta no es la oportunidad "que estaba esperando el gobierno" para emitir y reperfilar los vencimientos que hay entre 2010 y 2012.
El operador de Ficus Capital, Javier Gómez, dijo a El País que Uruguay "puede seguir prendido en el vagón" de la "locomotora" de Brasil. Aunque pueda haber una mayor diferencia entre el rendimiento que pagan la deuda brasileña y la uruguaya, Gómez cree que los bonos uruguayos subirán de precio.
El tesorero de la Unión de Exportadores, Edmundo Mac-chi, consideró que una mayor presión a la baja en el dólar beneficiará las exportaciones locales hacia Brasil aunque estimó que la divisa "vaya a deteriorarse mucho más".
El analista para Uruguay de Standard & Poor`s, Sebastián Briozzo, dijo que la suba de calificación a Brasil "no tiene efectos directos" sobre Uruguay aunque "evidentemente toda la región se beneficia indirectamente al tener un socio comercial natural e importante que presenta mayores niveles de previsibilidad económica". Dijo no esperar movimientos significativos sobre el dólar en Brasil.
El principal destino comercial
En el primer cuatrimestre del año las exportaciones de bienes a Brasil totalizaron US$ 314 millones, cifra un 59% superior a los niveles de enero-abril de 2007, según datos del Instituto Uruguay XXI. Ese país fue el principal destino de las ventas de mercaderías uruguayas en el primer tercio del año, concentrando un 16,4% del total de las exportaciones. Los principales bienes que Uruguay le exporta a Brasil son: arroz, artículos para el transporte, malta, caucho, carne, bienes orgánicos, y pescado congelado. Por otra parte, las importaciones uruguayas desde Brasil totalizaron US$ 111 millones con flete y seguro en el primer trimestre de 2008 (última información disponible), 11,5% más que en 2007. Ese aumento se experimentó pese al encarecimiento en dólares en el precio de los productos de ese país.
Standard & Poor`s enumeró reformas todavía pendientes
Pese a concederle el grado inversor la calificadora Standard & Poor`s (S&P) advirtió ayer que faltan reformas estructurales para que el país pueda seguir mejorando.
Los analistas de S&P explicaron en una teleconferencia sus razones para elevar el riesgo de crédito soberano de largo plazo en moneda extrajera y local de Brasil, a "grado de inversión" con "perspectiva estable de largo plazo".
Brasil entró así al grupo de solo 14 países considerados seguros para grandes fondos de inversión institucionales.
La agencia percibe que el marco institucional de "las políticas pragmáticas" del gobierno "va a continuar en los próximos años", destacó la analista jefa de S&P para Brasil, Lisa Schineller.
La calidad del crédito de Brasil se apoya en la continuidad de sus políticas, inclusive en la transición de Gobiernos, bajo un régimen de metas de inflación y cambio flotante, destacó.
Las políticas monetarias pragmáticas han sustentado un crecimiento "fuerte" de la economía, de entre 4,0 y 4,5% del PIB. "El modelo macro-económico a largo plazo está dando frutos y ha mejorado los indicadores externos", favorables para la clasificación", destacó Schineller.