EDWARD PIÑÓN
Una vez más, cuando la cita deportiva le demandó el mayor sacrificio colectivo, cuando se le impuso que demuestre su fortaleza, la solidaridad de sus hombres, la potencia para romper las murallas rivales, Nacional apareció en toda su dimensión y se metió en los octavos de final de la Libertadores.
El bolso volvió a sorprender porque no apareció el cansancio físico, ni la repetición de las jugadas buscando al "Chengue" Morales. Y con la bandera de la fuerte personalidad que llevaron de un lado al otro de la cancha para demostrarle a Cienciano que no se puede jugar "de pesado" en el Parque Central , se consumó un triunfo por 3-1 que hasta pudo ser superior si no se hubiese abusado de la jugada individual por el lado de Diego Vera o el argentino Juan Pablo Pereyra.
Metiendo, llegando por los dos costados de la cancha, quizás con menor creatividad por la izquierda, el tricolor encerró a los peruanos en su mitad de la cancha prácticamente desde el comienzo del partido.
Cienciano trató de bajarle las revoluciones al juego, apostó a la vieja táctica copera de la Libertadores (léase hacer tiempo y ensuciar) y pareció que podía conseguir algún negocio porque el juez Chandía colaboró con ello.
Empero, esa estrategia se desmoronó en el preciso instante que Martín Ligüera metió el cañonazo que venció la resistencia del arquero Flores. El 1-0 a los 40 minutos del primer tiempo liquidó las pretensiones del visitante y le dio a los muchachos de Gerardo Pelusso la tranquilidad que precisaban para sentirse clasificados.
Además, el golpe de gracia, por las dudas, apareció bastante rápido en el segundo tiempo. Porque el otro latigazo de Mathías Cardacio que rompió el ángulo del caño derecho de Flores (2-0) despidió a los peruanos del torneo mucho antes que los hinchas de Nacional lo hicieran con el cántico "afuera de la Copa".
Pese a sacar el pie del acelerador y sufrir algunas variantes, el tricolor mantuvo la hegemonía en el cotejo. Es más, bien pudo incrementar la diferencia con un remate del argentino Nicolás Bertolo que Flores mandó al córner o con el tiro libre de Mauricio Victorino que pegó en el ángulo.
Aunque Cienciano intentó, se encontró con un equipo muy aguerrido, dispuesto a dar todo en pos del beneficio colectivo. Y fue así que pocas veces pudo sortear la barrera que se erigió en la mitad del terreno gracias al despliegue y el sacrificio de Cardacio, Bertolo y Óscar Morales.
La noche, por otra parte, tenía otro premio especial para los hinchas tricolores que regalaron un show espectacular desde las tribunas. Para calmar los nervios que se podían haber vivido con el descuento de Guevara, Bertolo montó una obra de arte con Vera (a puro taco), quien mandó el balón al fondo del arco.
Al final, con goles espectaculares y juego potente, Nacional demostró que todo es posible.