Lugo sería el nuevo presidente

Casi 3 millones de paraguayos habían concurrido a los centros de votación cuando las urnas comenzaron a cerrar.

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AFP

Fernando Lugo, un ex obispo que reivindica la Teología de la Liberación es el ganador de las elecciones presidenciales paraguayas, según todas las encuestas a boca de urna, lo que pone fin a 61 años de gobiernos colorados.

Los resultados de los sondeos realizados a la salida de las urnas por los distintos medios de prensa le adjudican invariablemente el triunfo a Lugo, por diferencias que varían entre tres y seis puntos.

Mientras los seguidores de ex obispo, que integran la coalición de partidos políticos y movimientos sociales Alianza Patriótica para el Cambio (APC) festejaban ruidosamente esos datos, la candidata colorada Blanca Ovelar confiaba aún en su triunfo, y afirmó que esperará los resultados oficiales del Tribunal Superior Electoral.

Ovelar recordó que en las elecciones internas coloradas todas las bocas de urnas la dieron ganara a ella por seis puntos de diferencia, pero que el final ganó por menos del uno por ciento de los votos de sus correligionarios.

Sin embargo, en esta ocasión, los resultados del boca de urna coinciden con todas las encuestas realizadas antes de los comicios, que auguraban la victoria de Lugo.

Desde que pronunció un memorable discurso en marzo de 2006 ante una concentración contra la política económica y social del gobierno, cuando todavía era obispo, Lugo nunca abandonó el primer lugar en las encuestas de preferencias de los electores, que entonces ya lo consideraban presidenciable.

Su candidatura llegó cuando los dirigentes históricos de los partidos fueron perdiendo credibilidad y el país necesitaba de una figura nueva. Lugo, un "out sider", logró llenar ese vacío, afirmó hoy un analista local.

A los que creyeron en el ex obispo se sumaron los que aguardaban la oportunidad de emitir un voto castigo contra el Partido Colorado, una fuerza con seis décadas en el poder.

"Yo voté por Lugo no precisamente porque me guste sino para que se vayan del gobierno estos ladrones", dijo a ANSA un hombre mayor que esperaba votar bajo el candente sol de hoy.

Precisamente, uno de los "caballos de batalla" de los opositores al gobierno fue la emigración de paraguayos que tuvo lugar durante el gobierno de Nicanor Duarte Frutos, signo evidente de que en el país no se produjeron condiciones propicias para el trabajo, mientras los voceros del gobierno pintaban "un país de maravillas", como describió uno de ellos.

Lugo llegó a los electores afirmando que la democracia en el país no será completa "sin el retorno de los inmigrantes".

En lo internacional, Lugo prometió que reclamará a Brasil el mejoramiento de las condiciones de explotación de la represa binacional Itaipú, que son "tremendamente desfavorables al Paraguay", según denunció.

Si se confirma su victoria, el ex obispo heredará una nación con un 33 por ciento de pobreza, al frente de una coalición integrada por un grupo disímil.

"Fue una victoria de la izquierda con apoyo de la derecha", afirmó al difundirse el boca de urna un analista político.

ANSA

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