JORGE SAVIA
A ver. Dos goles con sendos zapatazos de afuera del área. Otros tres con centros, cabezos y ganando en el juego aéreo en el área adversaria. Y uno -el del "Chengue", sicológicamente de una gran importancia, porque fue sobre el fin mismo de la primera etapa, cuando River Plate ganaba 3-0 y por pasajes con baile- medio de rebote, metiendo, más que rematando al arco, llevándose la pelota por delante.
Es decir, ni uno solo de los 6 goles que le hizo Nacional a los darseneros, tuvo la factura técnica de ninguno -ni siquiera el que se metió el "Hueso" Romero en contra, porque la elaboración de la jugada fue extraordinaria- de los que anotó, con su clásico juego colectivo, veloz, preciso, desequilibrante, el cuadro de Carrasco.
Sin embargo, ganó Nacional. Goleó Nacional. Más aún: agarró al cuadro de "J.R." y le metió más goles que los que hasta ayer había recibido (5) en todo el campeonato. Y, ¡ojo! Fue el choque de estilos esperado. Hubo casi un tiempo con predominancia absoluta de uno -River- y otro con supremacía total de -Nacional- la otra parte. Y también parece cierto que, humano al fin, por más sicólogos a los que vaya, Carrasco se equivocó cuando con el partido todavía 3 a 3, sacó a Montelongo, que era el mejor jugador de la cancha, y había sido el hilo conductor a través del cual, con sus desdoblamientos por afuera y el medio de la cancha, River había "matado" a su rival en los 45` iniciales.
De todos modos, pese a todos los pesares, Nacional ganó por eso, ni siquiera porque su exposición futbolística haya cambiado radicalmente de la primera a la segunda parte. Es más: si no todas, al menos varias de las jugadas en virtud de las cuales terminó goleando, ya las había hecho -y no las había concretado, en la primera etapa.
¿Qué cambió, entonces, para que Nacional pegara ese batacazo? Nada. En el complemento -excepto cuando ya había pasado de largo y el rival estaba hecho pedazos- siguió siendo el equipo del que se decía funcionaba a impulsos individuales. Con y por el peso de algunas figuras determinantes. Pero así fue como dio vuelta igual que a una media a River y el resultado.
¿No vale lo de Carrasco? Vale. Pero que tome nota todo el fútbol uruguayo: en fútbol -valga la redundancia- vale todo, siempre que sea reglamentario. De manera que, por más que River Plate ayer tuvo 45` deslumbrantes por abajo, y no sólo adelante, también atrás, porque dictó cátedra de cómo "cuerpear" al "Chengue" Morales, Nacional le ganó bien, por paliza, por KO, con sus armas. ¿Cuáles? El "tiqui-tiqui", no; claro. Le pasó por arriba con el "¡tucutún!¡tucutún!". En otras palabras; metiendo como caballo.
La cifra
1 gol más le hizo Nacional a River Plate (6) en 90`, que los que le habían metido (5) en todo el campeonato.
Las estrellas
R. Morales
No fue el mejor, pero sí el más gravitante, por su gol y su enorme pujanza.