MARIALAURA IBARRA
Cuatro de cada 10 niños de entre 7 y 15 años que repitió algún año escolar proviene de hogares cuyas madres son solteras. Esa cifra se reduce a poco más de la mitad entre aquellos que viven con sus padres casados.
Según la investigación "Observatorio de la familia en Uruguay" realizada por Andrés Juli y Santiago Ramos de la Facultad de Ciencias Empresariales y Economía de la Universidad de Montevideo (UM), que relaciona la performance escolar y la integración familiar, los hijos de madres que están casadas tienen menores niveles de repetición, abandono y rezago escolar de aquellas que están divorciadas, viudas, solteras o en unión libre. (Ver infografía).
El estudio, que tomó como muestra la Encuesta Nacional de Hogares Ampliada de 2006 del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), tuvo como objetivo demostrar que la estructura familiar es una variable "determinante" a la hora de evaluar el rendimiento de los hijos.
Una de las principales conclusiones a las que arribaron los investigadores, es que los hijos de madres casadas tienen un mejor rendimiento escolar: repiten y abandonan menos y están menos rezagados que los hijos de familias monoparentales. El estudio demuestra, además, que esa tendencia se cumple en familias tanto de ingresos bajos como medios y altos, por lo cual no es determinante de los hogares de menores recursos.
La explicación que encuentra el coordinador del trabajo, Alejandro Cid, es que si los padres están casados "hay una mayor estabilidad en el hogar y eso se refleja en los hijos, en el ánimo de la casa… Cuando están casados y los hijos viven con ambos padres biológicos, los dos padres invierten más tiempo en el hogar para que el niño vaya a la escuela y termine los estudios". En contrapartida, se encuentra la situación de la madre soltera, "que quizá tiene que salir muchas horas al día a trabajar y no puede dedicar tanto tiempo a la educación de sus hijos", dijo Cid.
"Esto no quiere decir que todos los hijos con tales o cuales características tienen que tener peor o mejor rendimiento", destacó el coordinador del trabajo, y explicó "son promedios a partir de una muestra".
Los investigadores analizaron que los grandes "shock" respecto a la estructura familiar (divorcio o muerte de uno de los padres, por ejemplo) que provocan que los hogares se conviertan en monoparentales tienen grandes efectos en el rendimiento de los niños.
Es así como el 24% de los niños de entre 7 y 15 años que conviven con ambos padres están retrasados y no cursan el año que les corresponde por edad. En tanto, ese porcentaje sube a 34% para los niños que no viven con ambos padres. En la misma situación, un 16% de chicos que viven con ambos padres repitió al menos una vez, mientras que la cifra trepa al 22% cuando no viven con los dos progenitores.
Otro punto a tomar en cuenta, según los investigadores, es la diferencia que existe entre los hijos que viven con sus padres casados o en unión libre.
Según se desprende del estudio de la facultad de Ciencias Empresariales y Economía de la UM, el porcentaje de niños que repitió al menos una vez aumenta del 23% para aquellos niños cuyas madres están casadas, a más del 38% en los casos de unión libre.
Frente a estos resultados el coordinador de la investigación explicó que las parejas que están en unión libre sienten cierta "incompletitud" de roles o "inestabilidad", menor protección civil y eso "pega" en la parte que podría ser más débil: la madre. "Y la inestabilidad de la madre en unión libre pasa a los hijos. Qué pasa si se va papá, se pregunta, y eso influye mucho en los hijos", sentenció Cid.
Un fenómeno que se da en todo el mundo
"Después de aplicar controles para eliminar sesgos de origen y factores genéticos, el divorcio y la ausencia de un matrimonio tienen importantes efectos negativos sobre el nivel de formación de los hijos". Esta podría ser una afirmación del estudio realizado por la Facultad de Ciencias Empresariales y Economía de la Universidad de Montevideo. Pero no lo es. Es una observación realizada por el profesor de sociología en la Universidad de Virginia, W. Bradford Wilcox, en un libro del Instituto de Tendencias Sociales de Nueva York y Barcelona a partir del estudio de una base de datos que recoge información de los niños y jóvenes desde 1972 a 1996 en Estados Unidos.
En el mismo sentido, una investigación realizada en 1997 en Suecia señala que "los hijos de divorciados tienen menos tendencia a ir a la universidad y a titularse en carreras de ciclo superior".
Según explica Wilcox, en el estudio se aplicaron controles para corregir posibles sesgos de origen familiar de los individuos o de sus logros académicos y extra escolares.
En septiembre de 2007, Wilcox dictó en Montevideo la conferencia "Familia, Educación y Desarrollo: Experiencias Internacionales".