El Ministerio de Salud Pública divulgó ayer las cifras oficiales que confirman un aumento de la mortalidad infantil en 2007, que pasó de 10,6 a 11,9 por mil, pero no explicó las causas por las cuales el año pasado murieron 77 niños más que en 2006.
En su lugar, el MSP publicó en su página web un informe de la Dirección Nacional de Meteorología en el que se da cuenta que el invierno 2007 fue "el más frío en promedio desde que se tienen registros sobre todo el país" (1951).
De acuerdo a las cifras oficiales, el año pasado murieron 574 niños sobre un total de 48.243 nacimientos, elevando la tasa de mortalidad infantil a 11,9 por mil. El departamento que registró la mayor tasa de mortalidad infantil fue Cerro Largo (19,64 por mil), en tanto que la más bajo fue en Río Negro (5,68 por mil). En Montevideo la mortalidad infantil se ubicó por encima de la media (12,40 por mil).
El jueves 20 de marzo El País publicó los datos preliminares que manejaba el MSP que daban cuenta de un crecimiento de la mortalidad infantil. Unos días antes se había realizado una reunión de trabajo en el MSP con la Sociedad Uruguaya de Pediatría, la Facultad de Medicina y técnicos de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) en la que se comenzó a trabajar en la estrategia de cara a 2008.
La responsable del Área Niñez de la Dirección General de ASSE, Cristina Lustemberg, dijo entonces a El País el incremento de la mortalidad infantil respondía "a un aumento de las infecciones respiratorias ocasionadas por el intenso frío que afectó a la población más vulnerable".
Para este año la estrategia del MSP pasa por la vacunación obligatoria a los niños y mayores controles.
Ante la noticia de un incremento de la mortalidad infantil, algunos especialistas comenzaron en marzo a realizar un análisis de las causas evitables y las medidas más adecuadas de prevención. Asumiendo que, como dijeron a El País desde el MSP, la causa del aumento registrado en el 2007 fueron las virosis respiratorias, es posible que haya una nueva epidemia en el invierno que se aproxima por lo que reconocidos perinatólogos y pediatras han intercambiado reflexiones sobre este tema que apuntan a fortalecer la prevención.
Entre estos especialistas prima la idea de que la vacuna antigripal y anti neumococo es necesaria, pero insuficiente para la prevención de otros respivirus no cubiertos por la vacuna y aún para los que la vacuna da protección. Para ser eficaz la vacunación debería incluir a todas las personas que van a estar en contacto con recién nacidos o lactantes pequeños en su domicilio. También se debería evitar el contacto del niño con personas con síntomas gripales y estimular el uso de alcohol gel para reforzar la higiene y evitar el contagio. La familia también debería tomar otras precauciones, por ejemplo en lo que tiene que ver con las guarderías que es donde con mayor frecuencia se contagian los niños y ayuda a diseminar la epidemia entre los niños y sus hermanos recién nacidos en el domicilio.
Teniendo en cuenta el gran incremento registrado en 2007, los especialistas manejan otras dos propuestas de difícil implementación, como son la extensión de la licencia maternal mientras haya epidemia y evitar la concurrencia de los lactantes sanos a los ambientes en que se contagian, incluidos los controles médicos.