CARLOS REYES
Se estrenó en Mar del Plata y fue uno de los éxitos de verano de la Argentina. A partir del viernes, "Pijamas" llega al Teatro Metro para dar tres funciones que permitirán el reencuentro de la vedette Claudia Fernández con su público uruguayo. La artista se presenta el viernes y sábado a las 21 hs y el domingo a las 20 hs (con localidades entre $ 350 y $ 600), acompañada de la comediante Gladys Florimonte y del cómico José María Listorti. El Chino Volpato, Paula Colombini, Marcelo Montero y Margarita De Menna completan el elenco de esta exitosa comedia que se ha presentado desde hace años en todas las grandes capitales del teatro. Especie de vodevil de actualidad, "Pijamas" está escrita con un mecanismo de relojería, con escenas que permiten un lucimiento parejo de cada uno de los personajes. La historia es sencilla pero graciosa: Bernardo es un hombre casado que para despistar a su esposa invita a su amigo Roberto a pasar un fin de semana en su casa de campo: la intención es pasar unas horas felices con su amante, a la que hace pasar como la mujer de su amigo. Lo que Bernardo no imagina es que Roberto es el amante de su esposa, a lo que se suma la llegada de una mucama cuyo nombre se confunde con el de la amante del marido infiel. Esta maraña de situaciones da pie a una obra plagada de confusiones, puertas que se abren en los momentos menos oportunos, y continuos cambios de roles. A ese desafío se enfrenta Claudia Fernández, quien se prepara para subir al escenario del Maipo a la vez que prepara un disco y estudia varias propuestas para televisión. "Sobre el disco y lo del Maipo no puedo decir nada: tengo que guardar un hermetismo absoluto al respecto: tanto que muchas de las cosas de la producción no las sabemos ni nosotros mismos para que no se filtre la información", aclara.
- ¿Qué te ofrece "Pijamas"?
- Es una obra que tenía muchas ganas de hacer, tanto que descarté varios proyectos de giras y una revista para darme este gusto. Es justo lo que necesitaba: tenía oído que era un exitazo, el elenco me cerraba y me seducía hacer una buena comedia, basada en una gran adaptación de una comedia francesa. Algo diferente.
- ¿Y desde el punto de vista de la actuación?
- Pienso que me permitió crecer por poder trabajar al lado de una comediante como Gladys Florimonte, quien me ayudó mucho a elaborar mi personaje. Porque curiosamente mi papel no tiene a primera vista mucho, creo que es de los más tranquilos que me ha tocado, y justamente eso es lo que me permite trabajarlo más, encontrarle la riqueza, sobre todo los juegos, los códigos de humor que tenemos con Gladys.
- ¿Te gusta más hacer revista o una comedia?
- En la comedia me siento como pez en el agua. Eso no quiere decir que no me apasione también la revista, que es mi otro gran amor. En la comedia me siento más tranquila, porque en la revista estoy un poco menos relajada, porque siempre tenés que hacer un truco peligroso que te puede poner en problemas.
- ¿Cuál sería para ti la diferencia fundamental entre la comedia y la revista?
- Yo nunca tomé clases de comedia, o sea que hablo básicamente por mi experiencia: una comedia sale bien cuando no se traspasa la cuarta pared: si lo haces, caes en la revista. Me doy cuenta que me atrapa una comedia cuando estando en mi casa estoy deseando salir para el teatro a hacer la función, y eso siento que me pasa ahora. Eso no quiere decir que yo reniegue de mi condición de vedette: al revés, para mi es un orgullo ser la primera vedette de revista del Uruguay, donde hay muchas vedettes de carnaval, pero no de revista.
- ¿Cómo es para ti reencontrarte con el público uruguayo?
- El público uruguayo es muy exigente, y menos demostrativo que el argentino, que es más efusivo. Aunque si me guío por la última vez que me presenté en Montevideo, con El Champán las pone mimosas, tengo que creer que ahora ya no le molesta tanto expresar lo que siente.
- ¿Cuál es el secreto para sobrevivir entre la farándula?
- No se necesitan secretos: es más fácil de lo que parece por televisión. Creo que en eso hay mucha fantasía de la gente. En el programa de Tinelli, por ejemplo. Para mi fue muy fuerte, porque es una sensación difícil, estar ahí, en vivo, bailando, que era nuevo para mi, y ante todo eso público, con todo el alcance que tiene. Pero creo que no hay que perder de vista que es un show, como el nombre lo indica, y por eso me parece ridículo cuando hay peleas. Es algo que básicamente tiene que divertir, y además todos ganamos, incluso económicamente.
- ¿Cómo ves tu futuro artístico?
- No sabría contestar, porque en realidad nunca me propuse nada, todo fue saliendo solo, naturalmente. Yo trabajo y dejo que la vida me vaya llevando. Sí tengo muchas ganas de hacer cine, es una cuenta que tengo pendiente.
- ¿Con cuál director te gustaría trabajar?
- Puesta a soñar, me gusta soñar a lo grande: me gustaría Almodóvar. Curiosamente nunca me llamaron de Uruguay para hacer cine. Creo que es algo típico de Uruguay: nunca toman la iniciativa, y después copian todo. Creo que soy algo discriminada por el cine uruguayo, quizá porque prefieren a artistas de las escuelas, o que hayan ganado algún Florencio.
- ¿Qué comediantes te gustan a ti?
- Susana Giménez, y de los actores, Dady Brieva. Y entre los uruguayos Graciela Rodríguez, y de los actores siempre me gustó Espalter, un grande.
- Hace pocas semanas falleció una abuela tuya con la que estaban muy unida afectivamente. ¿Eso se va a reflejar en estas funciones en el Metro?
- Sí, eso va a hacer que estas funciones sean muy especiales: siento que me va a estar mirando desde el cielo. Yo siempre pienso que mi familia, mis amigos y toda la gente que me hace el aguante son parte de mi éxito. Este éxito no es sólo mío.
Gladys Florimonte, una gran cómica
Empezó en el San Martín y aunque no posee un físico escultural ni un rostro perfecto, su talento de actriz le ha abierto las puertas más difíciles. Participó en cine en "Esa maldita costilla" (1999), hizo en televisión "Chiquititas" y el año pasado se la pudo ver en "Patinando por un sueño". Mientras todo eso sucedía, Gladys Florimonte se bancaba como una reina todas las bromas sobre su supuesta fealdad, a la vez que sigue cruzando los dedos para que su boom mediático se mantenga. Muchos comenzaron a compararla con Niní Marshall, pero ella dice con modestia que le encantaría ser como ella: "No voy a negarlo, sería un honor y un placer conseguir lo que Niní cosechó en su carrera. Pero cada cual tiene su estilo. Yo al humor le aporto alegría, creatividad y verdad. Y la gente eso lo percibe". Nacida en 1955, su carrera incluye la película "Soy paciente", de 1986, y trabajos televisivos como "Argentina rumbo a la victoria" (1989), "Pan caliente" (1997) y "Este es el show", uno de sus últimos éxitos. La popularidad que alcanzó junto a Tinelli le permitió elegir entre muchas propuestas, y optó por "Pijamas".
La vedette uruguaya tiene enfrente a Marc Camoletti
Autor suizo francés nacido en 1923 (y fallecido en Deauville, Francia, en 2003), Marc Camoletti comenzó su carrera como pintor y luego se pasó a escribir teatro en 1958, siendo su esposa la que puso en escena su primera obra, Ana, la buena. Pero fue en 1960 que su nombre saltó a la fama, cuando la pieza Boeing, Boeing le dio un triunfo descomunal desde el escenario del Teatro Caumartin, en París, donde la obra se mantuvo hasta 1979. Representada en más de 50 países, superando las 17.500 representaciones y adaptada al cine con Jerry Lewis y Tony Curtis en los protagónicos, la obra llegó a Uruguay en enero de 1962, siendo presentada en la Sala Verdi por la compañía Actores Uruguayos Asociados, con dirección de César Charlone Ortega. En 1993 fue repuesta por Cacho de la Cruz y Eduardo D`Angelo en el Stella, bajo dirección de Hugo Blandamuro, y hace pocos años se volvió a hacer en el Teatro del Anglo con el nombre Azafatas, protagonizada por Coco Echagüe y Graciela Rodríguez.
Un año antes, Blandamuro, con la misma compañía, había hecho Pijamas en esa sala, obra que fue repuesta en La Candela en 2004, con elenco integrado por Maximiliano de la Cruz, Emilia Díaz y Luis Alberto Carballo, a quien Claudia Fernández considera un referente de su carrera, "un artista con el que aprendí mucho". Ahora le toca el turno a Fernández, quien podrá mostrar cuánto jugo le puede sacar a ese gran renovador de la comedia que fue Camoletti.