BOGOTÁ | AGENCIAS
Un informe militar, difundido ayer por Radio Caracol de Colombia, dice que Ingrid Betancourt esta "viva pero se resiste a consumir los medicamentos y los alimentos" que le ofrecen los guerrilleros, y que necesita ya una transfusión de sangre.
El informe coincide con las versiones que han dado ex rehenes y pobladores del departamento de Guaviare, que aseguran que la ex candidata padece leishmaniasis, hepatitis B, desnutrición severa y depresión. Por si fuera poco, los testimonios recabados en la zona por la emisora colombiana dan cuenta de que esta con vómitos y con diarrea, y que se le suministró Atropina, una droga para la insuficiencia cardíaca.
Según testimonios relatados a la agencia de noticias AFP, un campesino de El Retorno -una localidad selvática del departamento de Guaviare- asegura haber visto con vida a Betancourt hace una semana, el 23 de marzo pasado, justo cuando circularon versiones de que podría estar muerta.
Cuentan que llegó a tocarle la mano y darle unas palabras de aliento porque estaba muy deprimida. Ella no le respondió, sólo le esbozó una sonrisa.
"Esta muy mal, triste, sin ganas de vivir", dicen las fuentes haciéndose eco del campesino. Esta "muy pálida, muy delgada, porque al parecer no quiere comer", en actitud de postración.
Asimismo, señalan que durante el encuentro los rebeldes se mantuvieron a distancia, al parecer por pedido de Betancourt que quería estar sola. Dicen ignorar por qué la guerrilla le permitió al labriego acercarse. "No sé cómo accedió, ni sé cuál es la relación de esta persona con las FARC. Supongo que es la de una persona que vive en una zona de conflicto y está obligada a convivir con varias fuerzas". Sin embargo, "él está preocupado porque con todo esto se le puede complicar la vida", dijo otro lugareño.
El padre Manuel Mancera, párroco de La Libertad -una aldea de El Retorno-, repite casi en los mismos términos esta versión. También asegura que Betancourt fue asistida en puestos de salud de ese municipio y de la vecina San José, capital de Guaviare, entre el 15 y 20 de febrero. "Según me cuenta (el testigo), está muy débil y profundamente deprimida, no habla con nadie, pareciera que se le acabó la ilusión de vivir. Está en riesgo de muerte", dijo.
Esas revelaciones se le convirtieron a Mancera en una cruz, pues su obispo le ordenó callarse y recibe críticas de sus propios colegas, que lo tachan de imprudente, y de moradores temerosos de represalias.
La situación también alteró la vida de un médico, la enfermera y el conductor de la ambulancia de El Capricho, una localidad vecina, quienes fueron interrogados por militares, policías y fiscales. Sin dar explicaciones, el doctor viajó y no ha vuelto, y sus dos colaboradores pidieron traslado.
"Estamos asustados porque corremos peligro. El Ejército presionó a la enfermera advirtiéndole que la sometería al polígrafo", comentó un lugareño.
Es que a los pobladores les preocupan las represalias oficiales y de las FARC que, dicen, mantienen un control fuerte en Guaviare pese a la ofensiva de unos 7.000 militares y policías. Un dirigente campesino señaló que desde comienzos de marzo aumentó el pie de fuerza en el departamento, donde además se denuncia actividad de paramilitares de ultraderecha y hay presencia esporádica de asesores estadounidenses.
El domingo por la noche Francia retiró el avión Falcon 900, con equipamiento médico, que había dispuesto para una eventual liberación de Betancourt. De todos modos, el gobierno asegura que está alerta y preparado ante cualquier emergencia. Pero por ahora no hay noticias sobre una posible liberación. Las FARC tampoco se pronunciaron sobre el decreto que emitió el gobierno colombiano, que permitiría el acuerdo humanitario de inmediato una vez que sea liberada la rehén más conocida de todas.
La ausencia de un interlocutor
Bogotá | Las comunicaciones con las FARC para la liberación de Ingrid Betancourt se tornaron difíciles debido a la ausencia de un interlocutor, denunció ayer un dirigente del Partido Comunista de Colombia, Carlos Lozano.
Ese cargo lo ocupaba Raúl Reyes, "número dos" de la guerrilla, asesinado por el Ejército colombiano el 1° de marzo en territorio ecuatoriano.
nexos. Ayer el gobierno colombiano envió a Venezuela una copia de los archivos encontrados -precisamente- en tres computadoras de Raúl Reyes, que relacionan a la guerrilla con el gobierno del presidente Hugo Chávez. El canciller colombiano, Fernando Araújo, no hizo declaraciones al respecto. "Nos interesa reconstruir la agenda con Venezuela. Prefiero no participar de las discusiones", dijo. Caracas sostuvo que esta información está "manipulada".
AP Y AFP