DANIEL ROSA
- ¿Al fin apareció en Primera división el gran goleador que usted fue en juveniles de Nacional?
- Parece que sí. En esta nueva etapa en Central Español a lo primero que aposté fue a jugar luego de haber tenido pocas chances en Nacional y por suerte viene saliendo todo bastante bien.
- ¿Cómo tomó cuando le dijeron que se iba a préstamo?
- Bien, porque a finales del año pasado el técnico (Gerardo Pelusso) me había dicho que iba a tener posibilidades, pero después se dio vuelta todo. Siempre pensé en positivo, porque sabía que iba a ir a otro equipo a mostrarme. Lo importante para mí era demostrar lo que podía hacer y certificar que estaba capacitado para jugar en Primera.
- ¿Puede decirse que llegó a Central a hacer los goles que en Nacional no se le dieron?
- Totalmente. Quizá en Nacional no tuve suerte. Hay días que los goles llegan con facilidad y hay otros que no. De repente también me faltaron minutos de juego, pero son cosas del fútbol.
- ¿Sintió el cambio de juvenil a profesional?
- Obviamente, hubo un cambio que se acentúa más cuando se trata de un equipo grande. Aunque en juveniles uno por estar en Nacional ya está obligado a ganar, cuando se sube a Primera la responsabilidad es mayor. Por eso se precisa cierto tiempo de adaptación, que creo a mí me faltó.
- ¿Pesa mucho la camiseta de centrodelantero en Nacional?
- No, es según como uno lo tome. Yo hace nueve años que estoy en Nacional y sé las obligaciones que conlleva. Creo sí que hay que saber aprovechar las oportunidades.
- ¿Si entraba aquella pelota en el clásico por la Copa Ricard del año pasado, en su debut en primera, cambiaba la historia de Cauteruccio?
- Creo que sí. Por haber sido un clásico y arrancarlo de titular, no sólo ese gol hubiera cambiado el curso del partido, sino también algo en mi carrera, pero son las cosas que tiene el fútbol. A veces la pelota entra y otras no. El tema es mantenerse compenetrado en el juego sabiendo que siempre hay revancha. En cualquier momento llega otra pelota de gol y tenés que aprovecharla.
- Su arranque de año fue complicado a nivel profesional y también personal, ¿verdad?
- Obviamente, la pérdida de mi padre fue algo inesperado. Aún con corta edad tuve que ponerme los pantalones y mirar para adelante.
- ¿Pensó que podía afectarlo en su rendimiento?
- No, porque él siempre me siguió a todas partes y capaz que hasta me dio más fuerzas para agachar la cabeza y seguir dándole para adelante, porque el sueño de mi padre siempre fue que triunfara como profesional.
- ¿Está contento de que no hayan puesto cláusula en su préstamo y pueda jugar contra Nacional el sábado?
- Naturalmente, más que nada porque quiero demostrar de qué estoy hecho y que también sirvo para estar en cualquier plantel. Hoy estoy defendiendo a Central, pero no olvido que estoy a préstamo, que pertenezco a Nacional y que en cualquier momento, si las cosas salen bien, voy a retornar al equipo. El objetivo es hacer un buen partido y que las cosas salgan de la mejor manera tanto a nivel personal como del equipo.
- ¿Le resulta raro pensar que vuelve al Parque Central pero que estará en el vestuario visitante?
- Sí, más que nada por lo que decía antes, que durante nueve años estuve en Nacional.
- ¿Si hace un gol el sábado y teniendo en cuenta la importancia de los puntos que se juega Central, lo gritará?
- Primero hay que hacerlo y después se verá. Es indudable que siempre me pongo contento cuando anoto, pero también debo tener en cuenta de dónde surgí y la formación que me dio el club, así que también sabré respetar. Por eso no creo que lo grite.