JORGE SAVIA
Para Nacional, más que por Juventud, como se vería en la cancha ante las ventajas defensivas y el escaso peso ofensivo que mostró el conjunto pedrense con el correr del encuentro, sino por el propio equipo tricolor, el de ayer no era un partido cualquiera.
Es decir, tras las dos derrotas consecutivas sufridas ante Miramar Misiones y Flamengo, el cuadro de Pelusso afrontaba dos pruebas: la primera, era volver a la senda de la victoria, para recomponerse en el plano futbolístico y revitalizarse anímicamente; y la segunda era la de reencontrarse con el funcionamiento de equipo solidario y serio, que había tenido antes de esas caídas en el Parque Central y en Rio de Janeiro.
Pues bien, el examen del resultado del cotejo, Nacional lo salvó con justicia y, aún cuando inicialmente insinuó y posteriormente mostró algunas deficiencias en su defensa, amén de que también en la faz atacante malogró situaciones favorables, lo que ante otro tipo de rivales le puede costar un dolor de cabeza, hasta lo aprobó con una cierta holgura que solamente se estrechó en los minutos finales, cuando el lógico desgaste físico consecuente de haber jugado tres partidos en 8 días se sumó a la circunstancia de que el cuadro de Pelusso quedó con 10 jugadores -igual que Juventud- por la expulsión de Vera, que vio la roja apenas 9` después de su ingreso.
Es más, en ese aspecto, podría convenirse que con la generación de fútbol -no siempre bien culminada- de Bertolo jugando en su verdadero puesto, como volante de llegada por derecha, con la propiedad con que se movió el "Chengue" Morales para hacer de poste -esta vez por abajo, además de ganar algunas pelotas, como siempre, en el juego aéreo- y gestar jugadas como las que culminaron en el penal al porteño y en el gol de cabeza de Fornaroli a poco de comenzar el complemento, más unos cuantos pases certeros de Ligüera, los tricolores empezaron a resolver su problema cuando Machado fue expulsado a los 27` del primer tiempo y terminaron de hacerlo cuando a los 7` del segundo pasaron a ganar por 2 a 0.
El examen que determinaría si Nacional retomaba o no su anterior funcionamiento, en cambio, quedó pendiente. No se puede decir que no lo salvó, porque la cantidad de jugadas de gol que generó, más algunos buenos pases de Caballero y un par de subidas que hizo Romero en el segundo tiempo, indican que el cuadro de Pelusso -jugando por pasajes con un 4-2-3-1, pues alineó a Bertolo, Ligüera y Fornaroli en 3/4 de cancha y dejó de punta únicamente al "Chengue"- no anduvo mal ofensivamente. Pero hay que ver qué pasa con su defensa ante otro rival que éste que ayer se le acercó al final con un gol que un petiso le metió de cabeza y que dejó 45` en el banco -Möller sabrá por qué- al único jugador del Uruguay (Fosgt) que es más alto que Richard Morales, aunque cuando entró fue a tomar la marca de Fornaroli (¿?) y no la del "Chengue".