WASHINGTON AGENCIAS
La bajas humanas y los costos millonarios tras cinco años de guerra en Irak, no amedrentan a su principal promotor, el presidente de EE.UU., George W. Bush. Sin embargo, admitió que la campaña fue "más larga, dura y costosa" de lo previsto.
En su discurso de ayer ante el Pentágono, donde ofreció el resumen de la situación del país árabe al cumplirse cinco años de la invasión militar liderada por Estados Unidos, Bush sostuvo que "La batalla en Irak es noble, necesaria, y justa. Y con su coraje la batalla concluirá en una victoria``, ante soldados, oficiales y diplomáticos.
Pese a los miles de muertos -casi 4.000 soldados estadounidenses y unos 80.000 civiles iraquíes-, los millones de desplazados, los atentados constantes sobre las tropas estadounidenses, y el mayoritario rechazo social y político a su campaña militar, Bush hizo una encendida defensa de su guerra "contra el terrorismo".
Ello, aun cuando Bush reconoció que la incursión militar en Irak ha sido "más larga, más dura y costosa de lo que habíamos anticipado", en referencia a los U$S 527.000 millones gastados, lo que la ubica como la ofensiva más cara de la historia. "Los críticos ya no pueden argumentar que estamos perdiendo en Irak, ahora argumentan que está costando mucho".
Ante las constantes críticas de sus rivales demócratas, Bush fue tajante. "Las respuestas son claras para mí: sacar a Saddam Hussein del poder fue la decisión correcta, y esta es una lucha que Estados Unidos puede y debe ganar contra los terroristas y los extremistas".
El mensaje patriótico que antes había homogeneizado a los estadounidenses, hoy está lejos de entusiasmar. Un sondeo de la cadena CBS reveló que el 64% de los estadounidenses cree que el conflicto fue en vano, mientras que otro de NBC señaló que el 53% descarta la chance de una victoria.
Ayer, activistas, pacifistas y ex combatientes se movilizaron en todo el país en rechazo a una guerra a la que no le encuentran sentido. "Vinimos a ver si hay un policía, un juez con decencia y coraje para arrestar a Bush por esta guerra ilegal", dijo indignado un ex soldado que manifestaba ante la sede del Departamento de Estado. En todo el país, poco más de 50 personas fueron arrestadas por quema de bandera o por encadenarse en las puertas de edificios públicos. Muchos de ellos se sienten traicionados al ver como un hijo, un familiar, o un amigo murió buscando las armas de destrucción masiva, denunciadas por Bush y que jamás fueron halladas.
Hasta quienes lo votaron le están dando la espalda. Del 61% de los republicanos que aprobaba la gestión de Bush, hoy sólo queda el 48%, según la firma Zogby Internacional.
La guerra en Irak también ha mostrado el agotamiento de las tropas, divulgado en crónicas de guerra publicadas en blogs; así como el rechazo hacia el Ejército, reflejado en sus problemas para reclutar soldados.
Pero ni las cifras, ni el sentimiento popular contrario a la guerra amedrentan a Bush. Ni siquiera la posibilidad de afectar las posibilidades del aspirante republicano John McCain de alcanzar la presidencia. También es cierto que este último es el único de los contendores a la Casa Blanca que cree en una permanencia de hasta "100 años en Irak", si hace falta.
El presidente, siempre reacio a tratar el tema de una retirada militar, cree que esa opción sería una "prueba de debilidad" ante el enemigo: Al Qaeda, los talibanes, o incluso el problemático Irán. Bush no vaciló en pintar un panorama optimista de la actualidad en Irak (tal como lo hizo su vicepresidente, Dick Cheney, en su visita de esta semana a Bagdad). "Los estadounidenses deben saber que desde que enviamos refuerzos suplementarios (en febrero de 2007), el nivel de violencia ha bajado significativamente, así como la muerte de civiles, los asesinatos sectarios y los ataques contra nuestras fuerzas".
La presencia de 160.000 soldados sustenta la frágil estabilidad lograda tras la caída de Saddam. A nivel oficial, en el país árabe están de acuerdo con Bush. El presidente Jalal Talabani, dijo que la invasión a su país puso fin a una era "brutal de tortura y tiranía". Ayer en Hilla (al sur de Bagdad), se producía la muerte de 11 personas en ataques suicidas.
Esa calma, que pende de un hilo, es la que, entre otras causas, ha llevado el precio del petróleo a U$S 100; uno de los factores que colocó a Estados Unidos al borde de la recesión económica. Mientras, otro "actor" del conflicto anunciaba ayer su intervención: en un mensaje, el líder de Al Qaeda Osama Bin Laden (cuyo supuesto e inexistente vínculo con Saddam fue otro factor del ataque) amenazó a la Unión Europea por las nuevas publicaciones de las caricaturas de Mahoma. No habló de Irak.
Los candidatos, divididos
BARACK OBAMA El candidato demócrata y senador por Illinois declaró ayer en un acto en Carolina del Norte que la guerra en Irak ha colocado a Estados Unidos en una situación más insegura y anticipó que, de ser elegido presidente, retiraría las tropas en 16 meses. "¿En quién confiarían para poner fin a una guerra: en alguien que se opuso a la guerra desde el comienzo, o en alguien que empezó a oponerse cuando comenzó a preparar su candidatura a presidente?``, dijo Obama en alusión a Hillary, quien votó a favor de la guerra en 2003.
HILLARY CLINTON La senadora por Nueva York y ex primera dama asistió a un mitin en Michigan donde sostuvo que el regreso de las tropas no debe ser visto como un fracaso. "Seamos claros: una retirada no es una derrota".
JOHN MCCAIN El senador por Arizona y candidato republicano, es el único presidenciable que apoya la campaña en Irak. McCain, veterano de Vietnam, visitó el domingo territorio iraquí donde destacó los logros alcanzados tras la caída de Saddam Hussein.