MONDRAGON, España - Hay que votar para "dar una lección a los terroristas", afirma con tristeza y rabia José Angel, amigo de la infancia de Isaías Carrasco, el ex concejal socialista asesinado el viernes de varios disparos atribuidos a ETA en la localidad vasca de Mondragón.
Al igual que él, un flujo continuo de electores con el semblante sombrío iba a las urnas este domingo bajo una fina lluvia, desafiando las consignas de los carteles que llaman a la abstención, promovida por ETA y los partidos independentistas que no pueden presentarse, en un pueblo gobernado por uno de ellos, Acción Nacionalista Vasca (ANV).
"Espero que la gente votara contra todo lo que ha pasado. Era lo peor que podían hacer", continúa José Angel a la salida de su colegio electoral, el mismo donde habría votado Isaías Carrasco.
A primera hora de la mañana lo hizo María Angeles, la viuda de Carrasco, ex concejal socialista y empleado de una empresa de autopistas.
Su hija de 19 años, Sandra, que el sábado llamó a votar para vencer a ETA antes del funeral de su padre, votó a mediodía en silencio.
Paco García, portavoz socialista en el ayuntamiento de Mondragón, se acuerda emocionado de su "íntimo amigo" en el momento de votar.
"He visto la cara de Isaías y las imágenes de todos aquellos muertos por la libertad, por la paz, por el terrorismo", afirma al salir de un colegio electoral en un frontón de pelota vasca.
"Hoy es un día muy especial, espero que mucha gente vaya a votar, que triunfe la paz, la alegría, la democracia y para acabar con el terrorismo", asevera.
Pero "es difícil saber si va a aumentar la participación, sobre todo en este pueblo", admite, en referencia a la fuerte implantación independentista en esta localidad de 22.000 habitantes gobernada por ANV, partido al que la justicia española prohibió presentarse a estas elecciones por sus vínculos con ETA y su brazo político, el ilegal Batasuna.
"Me siento mal, triste, impotente, y la única forma de sacar lo que tenemos dentro es votando", confiesa Venancio García.
Este militante socialista está seguro de que el asesinato de su compañero de partido provocará un salto de participación en Mondragón.
"Ya se nota, ha habido más gente que otras veces" en los colegios electorales, asegura a mediodía.
Juan y Mikel tenían pensado no votar pero el atentado del viernes les ha hecho cambiar de idea.
"Esto es el siglo XXI, estas cosas no tendrían que pasar", cree Mikel, desempleado de 25 años.
No desvela si apoya a un partido nacionalista no violento, pero dice que espera que no ganen "ni el partido socialista ni el Partido Popular" (derecha).
"No podía quedarme en casa después de lo que ha ocurrido. Nadie tiene que quitar la vida a nadie", denuncia Juan, de 24 años, que trabaja en una de las 200 empresas de la cooperativa de Mondragón, pulmón económico de este valle industrial desde finales de los años 50.
Cerca de la mitad de los habitantes de Mondragón-Arrasate trabajan en esta cooperativa encajonada entre las montañas, sede de la empresa de electrodomésticos Fagor y de la cadena de supermercados Eroski.
Al salir del colegio electoral, al portavoz socialista Paco García le sigue una sombra, es su guardaespaldas. Isaías Carrasco se negó a llevar uno...
AFP