PARIS - Los franceses votan en la primera vuelta de unas elecciones municipales que constituyen la primera prueba de fuego para el presidente conservador, Nicolas Sarkozy, cuya popularidad está en caída libre, diez meses después de llegar al poder.
Casi uno de cada cuatro electores había votado el domingo a mediodía (23%), frente al 20,5% registrado en los últimos comicios municipales de 2001, según el ministerio del Interior.
Estas elecciones, cuya segunda vuelta tendrá lugar el 16 de marzo, podrían ser un voto de sanción contra Nicolas Sarkozy que trató de restar importancia a su significado, por tratarse de un escrutinio local, y aseguró que continuará con sus reformas.
Todos los sondeos de opinión han adelantado una victoria para la oposición socialista.
El Partido Socialista espera tomar el control de varias grandes ciudades, como Marsella, el gran puerto del Mediterráneo y segunda ciudad francesa, Toulouse (suroeste) y Estrasburgo (este).
Los socialistas mantendrían sin problemas el control de París y de Lyon.
Una parte importante de esta batalla electoral debe decidirse en las grandes ciudades y uno de cada dos franceses estima que si la UMP, el partido de Sarkozy, pierde "varias grandes ciudades", será una "derrota personal" para el presidente, según los resultados de un sondeo publicados el viernes.
La caída de los índices de popularidad de Sarkozy comenzó en octubre del año pasado, pero se precipitó a comienzos de enero pasado, cuando reconoció su impotencia para responder a una de las principales preocupaciones de los franceses, la pérdida del poder adquisitivo.
El presidente había hecho de la mejora del poder adquisitivo de los franceses uno de los temas centrales de su campaña electoral.
El gusto explícito por el lujo y el exhibicionismo de la vida privada del jefe del Estado francés, sobre todo su publicitado divorcio y, tres meses más tarde, su matrimonio con la cantante y ex modelo Carla Bruni, terminaron por disgustar a muchos de sus compatriotas.
Sarkozy ha reafirmado su confianza en el primer ministro, François Fillon, para desestimar los rumores de divergencias entre los dos hombres.
La popularidad de Fillon, que cultiva una imagen discreta, ha ido aumentando a medida que la del presidente se precipitaba hacia abajo.
Sólo un francés de cada tres aprueba actualmente la gestión del mandatario, según un reciente sondeo.
La UMP, que dirige más o menos un 55% de las 230 ciudades de más de 30.000 habitantes, insistió en que las elecciones municipales están determinadas más por "cuestiones locales" que por la política nacional, en una tentativa de restar importancia a un eventual voto de sanción contra Sarkozy.
Con este mismo estado de ánimo, éste último afirmó que no se "distraerá por peripecias" y que su verdadero balance será cuando termine su mandato en 2012.
Estas elecciones también se presentan difíciles para el partido centrista MODEM de François Bayrou, que obtuvo el tercer lugar en las presidenciales del año pasado, y para el Partido Comunista, que tratará de mantener sus últimos bastiones locales.
En cuanto al Frente Nacional (extrema derecha), los problemas financieros consecutivos a sus últimas derrotas electorales le obligaron a presentar muy pocas listas para esta cita.
Las elecciones de este domingo deben designar la mitad de los consejeros generales en las asambleas departamentales.
Los colegios electorales abrieron a las 07H00 GMT y cerrarán a partir de las 17H00 GMT en la mayoría de las comunas. La votación termina a las 19H00 GMT en las grandes ciudades.
El total de los electores franceses es de unos 44,5 millones, que deben designar los consejos municipales de las 36.782 comunas del país.
AFP