Jerusalén - El futbolista Joe Bizera se ha convertido en el baluarte defensivo y una de las esperanzas del Maccabi Tel Aviv, aunque su falta de fluidez con la lengua hebrea ha generado algunas anécdotas con sus compañeros, informa hoy el diario "Haaretz".
El rotativo más prestigioso del país destaca la labor del jugador en la línea defensiva y cita la definición de Bizera por un dirigente del club israelí como "sin duda alguna la mejor adquisición" que ha hecho el equipo.
"Es el mejor refuerzo que llegó este verano. No hace mucho ruido, pero lo que logró hacer la semana pasada con nuestra defensa es increíble", apuntó, por su parte, uno de sus compañeros de equipo.
Bizera, cedido en enero al Maccabi Tel Aviv por el Cagliari italiano, tiene, sin embargo, un problema con el hebreo que le impide explotar al cien por cien el liderazgo del equipo, explica "Haaretz".
Un problema agravado el mes pasado por la lesión en la ingle de su compañero Yossi Shivhon, quien aprendió español en los ratos libres y le servía de traductor simultáneo oficioso desde la divisoria del estadio.
En su club de origen, el Peñarol de Montevideo, el joven Bizera "gritaba e incluso hablaba con los veteranos durante los entrenamientos y tras los encuentros", explica Pablo Torres, quien trabaja para el equipo de la capital uruguaya.
En el Maccabi, sin embargo, se ve obligado a recurrir a gestos con las manos o a su esforzado inglés.
En este sentido, el diario relata una anécdota de este mes, durarte el descanso del partido de la Copa Estatal que el Maccabi perdió contra el Beitar Shimson, de la misma ciudad costera.
Un representante de la asociación del club pidió entonces a Bizera en hebreo que se echara el equipo a la espalda, lo que el uruguayo sólo entendió gracias a la traducción de su compañero Dudu Biton -que chapurrea el español- y de un médico italiano-hablante.
El zaguero uruguayo asintió con la cabeza y respondió en inglés: "I do my best" ("Lo hago lo mejor que sé").
Con diecinueve años, Bizera fue condenado por un tribunal chileno a 541 días de prisión por haber propinado una patada al árbitro de un partido amistoso con Chile, aunque los cumplió en libertad.
EFE