La fiesta en el "Viera" terminó a los botellazos

Matosas reconoció que por momentos "sufre" los abucheos

RAÚL MERNIES

Fue otro capítulo de la interminable novela que Gustavo Matosas vive con la hinchada de Peñarol, pero esta vez hubo más suspenso.

Ya entrado el final del segundo tiempo los muchachos se habían dado cuenta que, de la manera en que estaba jugando su equipo, no iba a haber vuelta atrás.

Ahí vino el primer golpe bajo: "Porom, pom, pom, porom, pom, pom, están jugando en Peñarol", cantó indignada la hinchada a los jugadores carboneros.

Los parciales que estaban ubicados en la tribuna que en el Centenario sería la Olímpica comenzaron a impacientarse y poco a poco se fueron acercando a la zona del banco de suplentes, donde un poco más alejado Matosas observaba el partido.

Y como en todas las novelas, hay un personaje que no falta nunca, y esta vez se hizo presente sobre el final del partido: "Gre-go-rio, Gre-go-rio", dijo la tribuna a una sola voz, desacreditando lo hecho por Gustavo Matosas.

Pero una vez finalizado el encuentro, la cosa se puso fea.

Varias decenas de botellas plásticas y algún otro proyectil invadieron el terreno de juego, sobre el sector por el que Matosas y los suyos ingresaban al vestuario.

La policía tuvo que hacerle de escudo al entrenador, pero para los insultos y las palabras que duelen no hay escudo que valga.

Gustavo Matosas volvió a ser víctima de los insultos, las agresiones y muchos jugadores de Peñarol sufrieron lo mismo.

El único que se ganó el respeto de los espectadores fue Carlos Bueno, que dejó todo en la cancha.

Pero esto no comenzó ayer. Desde aquel "Volvé a la Curva, la p...", en el Torneo Apertura anterior, hubo varios desencuentros entre el DT y la hinchada.

Pero así como los parciales no cambian de parecer y siguen criticando a Matosas, él mantiene firme su postura, aunque ayer reconoció que, por momentos, lo sufre.

"Perder siempre es complicado y más en Peñarol con la necesidad que hay de ganar. Es lamentable que me tiren cosas porque a todos nos jode perder. Yo sigo igual. No dejo de reconocer lo que significa Gregorio (Pérez) para la gente de Peñarol, pero hoy me toca vivir a mí la experiencia y en algunos momentos sufro por eso, pero no puedo hacer nada más que seguir trabajando para poder ganar y que eso se revierta. Lo dije siempre, tengo un contrato y lo voy a respetar a muerte", dijo el entrenador aurinegro.

Pero seguramente este no sea el final de esta novela.

Es más, cuando cada capítulo se pone más tenso es que todos esperan que pase algo grave, y generalmente eso no sucede, al menos en ese momento.

Para muchos esta derrota ante Wanderers fue el comienzo del fin de la era Matosas, para otros todavía tiene crédito.

Pero lo cierto es que una vez más Peñarol llenó una cancha, la vistió como para vivir una verdadera fiesta, pero su gente salió con la cara larga y con la tristeza de saber que la meta del campeonato está cada vez más lejos, a pasar de que esto recién comienza.

Una vez más el vestuario carbonero fue un velorio, y los pocos que hablaron no dijeron más que: "a pensar en el próximo partido".

A. Pacheco: "Es un tropezón que duele"

"Siento una amargura tremenda porque fue un partido en el que dominamos, generamos chances de gol y no las concretamos. Después salimos al segundo tiempo, nos encajan un gol rápido y se hizo todo cuesta arriba. Siempre tenemos la obligación de ganar y este es un tropezón que duele. Por el momento, por cómo arrancamos y porque dejamos todo y no nos llevamos nada".

A. González: "Fue un error grupal"

"Creo que fue un partido en el que trabajamos bien pero faltó concretar todo eso que hicimos bien. Ese fue nuestro único error. Pero pagamos muy caro ese único error. No es cuestión de echarle la culpa a nadie, fue un error grupal porque ninguno de nosotros pudo concretar todo lo que generamos en el primer tiempo y terminamos perdiendo un partido que dominamos en todo momento".

Parque Viera: Fue imposible trabajar

El trabajo de la prensa fue complejo. Primero: para pasar del vestuario local a visitante, para acceder a las alineaciones, hubo que salir y dar la vuelta por la calle. Segundo: no había un lugar establecido para que la prensa trabajara durante el partido. En la tribuna, entre hinchas. Tercero: al terminar el encuentro hubo que volver a salir y dar la vuelta por la calle para acceder al vestuario visitante.

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