GUILLERMO ZAPIOLA
Se lo suponía muerto, pero al parecer la información era exagerada. El sistema de estrellas vive y goza de buena salud, y Hollywood se dispone a apelar a él para pelearle el mercado al cine independiente.
Leonardo DiCaprio, Kate Winslet, Tom Cruise, Harrison Ford, Angelina Jolie, son algunos de los nombres a los que la gran industria habrá de recurrir a lo largo del 2008 para engrosar las taquillas, cuando el último Oscar había mostrado un claro favoritismo por los actores europeos (dos británicos, una francesa, un español).
De hecho, DiCaprio integra dos de las barajas del año. Se lo verá primero en Body of Lies, película dirigida por Ridley Scott (Alien, el octavo pasajero; Blade Runner; Thelma & Louise; Gladiador) en la que también actúa Russell Crowe, uno de los actores fetiches de Scott (trabajaron juntos en Gladiador, Un buen año, 2006, y American Gangster, 2007), donde encarna a un ex-corresponsal de la guerra de Irak que es reclutado por la CIA para dar caza a un terrorista de Al Qaeda en Jordania. El estreno norteamericano está previsto para el 10 de octubre. Para el caso, hay una tercera estrella a la que se apela: el propio tema del terrorismo global y el interminable conflicto del Medio Oriente, al que Hollywood ha comenzado a explorar recientemente luego de algunos años de deliberada (tal vez inevitable) autocensura.
Dos meses después llegará Revolutionary Road, que vuelve a reunir a la pareja de Titanic (1997), DiCaprio y Kate Winslet, en un drama acerca de un matrimonio que intenta cumplir sus sueños artísticos en los Estados Unidos de los años cincuenta. La dirección corre por cuenta de Sam Mendes, esposo de Winslet y realizador de Belleza americana (1999), Camino a la perdición (2002) y El soldado anónimo (2005). También actúa la veterana Kathy Bates.
Para entonces ya se habrá visto (se estrena mundialmente inaugurando el Festival de Cannes el 18 de mayo, y llega a pantallas comerciales norteamericanas cuatro días después) Indiana Jones en el Reino de la Calavera de Cristal, en la que Harrison Ford volverá a empuñar el látigo y calzarse el sombrero del arqueólogo más famoso del mundo. Por si el nombre del protagonista, la presencia de Ford y que Steven Spielberg se siente en el sillón del director en una vuelta a uno de sus géneros favoritos (el cine de aventuras) no alcanzara, la película apuesta también a la presencia de Cate Blanchett en el papel de la villana de la KGB cuyos planes de echar mano a la calavera en cuestión, dotada de poderes sobrenaturales, deben ser estropeados por "Indy".
NAZIS. Otra apuesta fuerte que también se estrena en Estados Unidos el 10 de octubre es Valquiria, segunda producción de la renovada United Artists de Tom Cruise y Paula Wagner. No hay dudas de que, desde el principio, Cruise decidió jugarse a los nombres de peso. La primera película que salió del viejo estudio fundado por Chaplin, Griffith, Douglas Fairbanks y Mary Pickford desde que Metro lo puso en manos de Cruise fue Leones por corderos, que ya jugaba al estrellato del propio productor, Meryl Streep y el veterano Robert Redford, este último en el doble carácter de director e intérprete.
En Valquiria, Cruise pone nuevamente su peso estelar al servicio de una historia real, la del frustrado atentado para asesinar a Hitler llevado a cabo por un grupo de oficiales de la Wehrmacht el 20 de julio de 1944. El actor encarna al coronel Claus von Stauffenberg, el hombre que colocó junto al Führer un portafolio conteniendo una bomba que alguien tuvo el mal criterio de cambiar de lugar a último momento. Los alemanes, que desconfían de la Iglesia de la Cienciología, se han quejado por el hecho de que Cruise encarne al protagonista, y el actor germano Thomas Kretschmann ha protestado particularmente, sosteniendo que el papel le fue ofrecido en principio a él. Sin embargo, hay que razonar que acaso Cruise no se equivoque. Esta película dirigida por Bryan Singer (cuya filmografía incluye Los sospechosos de siempre y dos entregas de las aventuras de los X-Men) pedía un actor con proyección internacional, y Cruise la tiene de un modo al que el respetable Kretshmann (de El pianista, King Kong y otras) no llega.
En principio, el estreno de Valquiria se había anunciado para el 8 de agosto, lo que implicaba un juego con los números (ocho del ocho del ocho), pero el director Singer se encontró con que le faltaba una escena muy importante. El equipo de producción decidió rodarla en los Estados Unidos en vez de hacerlo en Alemania (todo indica que luego de quejas, protestas y editoriales contra la Cienciología estaban un poco hartos), y ello implicó algunas demoras. De ahí la nueva fecha, que va a generar un choque en pantallas con el mismo DiCaprio.
Otros films que se verán en el correr del año
Changeling
La nueva película de Clint Eastwood como director, tras la notable "Cartas de Iwo Jima", jugada entre otros elementos al estrellato de Angelina Jolie. La señora Pitt encarna a una madre cuyo pequeño hijo es secuestrado. Pasado algún tiempo parece que lo recupera, pero hay crecientes razones para creer que el niño que le han devuelto no es el suyo. Una oscura historia.
Burn after reading
Si se buscan nombres famosos, aquí hay unos cuantos. La nueva película de los hermanos Coen tras "Sin lugar para los débiles" es una comedia dramática sobre dos ineptos en cuyas manos cae un disco con materiales secretos de la CIA. El elenco incluye a George Clooney, Brad Pitt, Frances McDormand, Tilda Swinton y John Malkovich.
Righteous kill
La lista impresiona: Al Pacino, Robert De Niro, Carla Gugino, John Leguizamo, Donnie Wahlberg, Brian Dennehy. El director es nada más que Jon Avnet (Tomates verdes fritos, 1991; Justicia roja, 1997), pero el asunto parece Pacino/De Niro típico: detectives neoyorkinos persiguen a un practicante de la "justicia por mano propia" que puede estar en sus propias filas.
Doubt
Drama dirigido por John Patrick Shanley, sobre obra teatral propia, que ha sido elogiada por su inteligencia de planteo y diálogo agudo. La acción transcurre en 1964 y se centra en torno a la acusación de abuso sexual de un joven negro que recae sobre un sacerdote. El elenco lo encabezan Meryl Streep y Philip Michael Hoffman.
Nueva ola de gente de afuera
La apelación a nombres famosos al frente del elenco es solamente uno de los recursos a los que Hollywood está apelando para aceitar su negocio. Otro es el empleo de cineastas extranjeros, por la más crematística de las razones: son más baratos.
De más está decir que la industria norteamericana siempre ha empleado directores extranjeros, desde los escandinavos Sjöstrom y Stiller en los años veinte a los germánicos Lubitsch o Lang un poco después, a los franceses Clair o Renoir en los cuarenta, a otros alemanes después (Douglas Sirk, en realidad Dietlef Sierck) y a diversos australianos en los ochenta (Peter Weir, Bruce Beresford).
Después siguieron los hongkongueses, como John Woo, Ringo Lam o Tsui Hark, varios de los cuales llegaron a Occidente de la mano de Jean-Claude Van Damme, después vinieron los mexicanos (Cuarón, Iñárritu, Del Toro). Ahora hay una nueva oleada de extranjeros a los que según un reciente informe de la revista Hollywood Reporter se puede otorgar presupuestos de entre cincuenta y cien millones de dólares.
Uno de ellos es el indio dos y les encarga producciones de entre 50 y 100 millones de dólares (32 y 65 millones de euros), según informa The Hollywood Reporter. Son nombres nuevos como los del español Nacho Vigalondo, que rodará para United Artists "Timecrimes", versión angloparlante de su debut en el largo "Los cronocrímenes" (2007); el francés Jean-Marc Valle, que dirigirá "The Young Victoria", un drama de época producido por Martin Scorsese; o el islandés Baltasar Kormakur, que hará "Run for her Life".