Hace un año se comentaba desde este mismo lugar que el patíbulo en el cual iba a morir -electoralmente- el Frente Amplio, estaba constituido por tres horcas: una en que se colgaría la ley que estableció el impuesto a la renta para jubilados y pensionistas; otra en la que se impuso el aporte para un Seguro Integrado Nacional de Salud y una última en la que figuraría la Contribución Inmobiliaria que iban a tener que pagar los propietarios de inmuebles en los departamentos de Montevideo y Canelones. Con tenacidad digna de mejor causa, ya pusieron a andar hacia el lugar del colgamiento a las dos primeras y en estos días han anunciado la aplicación de la última, asegurando así, para bien del país, que el fallo popular será cumplido. Lo que no deja de ser auspicioso.
Lo destacable es que en dos de ellas directamente y en una indirectamente, figura como solidario responsable -las solidaridades van a terminar matándolo- el Ministro de Economía, que el 6 de febrero del 2007 fue convocado a la Comisión Permanente por el Diputado nacionalista José P. Cardozo a fin de explicar las razones que llevaron a establecer los nuevos aforos. Y los defendió.
Para atenuar sus efectos, el Gobierno recurrió después al maquillaje de diferir su aplicación hasta el 2008, pero los meses transcurrieron inexorablemente y hoy los propietarios se encuentran con la novedad acumulada de que no sólo disminuyeron sueldos y jubilaciones por la aplicación del impuesto a la renta; no sólo van a aumentar los descuentos en los salarios para el Fondo de Salud sino que, además, va a incrementarse lo que pagan por concepto de contribución en Montevideo y Canelones, que significan la mayor parte del país si se tiene en cuenta el porcentaje dominial.
Recurriendo nuevamente a los cosméticos verbales, la Intendencia de Montevideo ha salido a argumentar que la Contribución bajaría para el 60% de los propietarios -lo que merece serias dudas y en su momento se tratará de acreditar-, mientras los ediles oficialistas habían previsto en septiembre del 2007 que sería el 67% quienes pagarían menos. Que se pongan de acuerdo. Pero aún dándolo por cierto, va a significar un aumento, por lo menos, para el 40% restante. En nombre de ese 40% de damnificados es que se publica este editorial, alertando sobre los perjuicios que se les causarán y llamando la atención sobre el despojo de que van a ser objeto.
Desmintiendo aquellas estimaciones, "El País" publicó en su momento un trabajo indicativo del cual surgía que 75.000 inmuebles iban a tener un aumento del 25%; otros 25.000 verían incrementados los suyos entre un 25 y un 50% y, finalmente, a 19.000 se les aplicaría entre un 50 y un 100%, mientras que 500 padrones ubicados en las zonas costeras recibirían aumentos de hasta cinco veces sobre su valor. A esa información puede agregarse que, como resultado de una segunda consulta, varias personas señalaron ahora que su contribución había sido multiplicada por tres y hasta por cuatro veces (zona Parque Rodó); otras en un 72% (en La Blanqueada); de $3.400 a $13.200 (en Colón); un 250% (en Carrasco) y de $5.091 a $17.787 en Malvín Alto. Como balance de ese estado de cosas, se ha afirmado que el 90% de los 230.000 terrenos de Montevideo se verán afectados por la nueva Contribución y que los aumentos -como ha sido destacado por especialistas en el tema- significarán "un desestímulo a la inversión en propiedades", a la vez que la Cámara Nacional de Contribuyentes criticaba duramente los nuevos reaforos.
Cuando el Parlamento citó al Ministro de Economía para explicarlos, todo el Frente se puso de su lado y él mismo -con la imperturbable serenidad con que recibió sobre sus espaldas hace pocos días los terminantes argumentos del diputado Gandini- escuchó entonces los del diputado Cardozo, a lo largo de una sesión que duro más de tres horas, invocando en su descargo la lógica del mercado y afirmando que, desde el punto de vista de los hechos, en Montevideo el incremento sería del 27% sobre el total y en Canelones del 20%. La lógica pragmática de los hechos, por el contrario, ha venido a desmentirlo.
Lo que van a padecer los sufrientes contribuyentes de Canelones formará parte de otro comentario para el cual quedan todos invitados a enterarse. Que además deberán leer sentados.