A dos años de no poder fumar en espacios públicos cerrados

| Desde el 1° de marzo del 2006 hasta hoy se han realizado más de 3.000 inspecciones en distintos locales y se han aplicado tan solo unas 80 multas

Foto de Archivo 300x200
Foto de Archivo
El País

Hoy se cumplen dos años de la entrada en vigencia del decreto gubernamental que prohíbe fumar en espacios públicos cerrados.

Desde el Ministerio de Salud Pública (MSP) el balance que se hace sobre el cumplimiento de la norma es por demás positivo.

Desde el 1° de marzo del 2006 hasta hoy se han realizado más de 3.000 inspecciones en distintos locales y se han aplicado tan solo unas 80 multas.

Además, sólo se registró un caso en el que se llegó al extremo de la clausura del local por el incumplimiento de la norma. Esto sucedió a pocos de implementado el decreto, cuando el propietario del restaurante Aranjuez, Esteban Silva, se rebeló contra la prohibición y permitió fumar a sus clientes en su establecimiento.

El director nacional de Salud, Jorge Basso, informó que se realizan cientos de inspecciones al mes y en pocos lugares se encuentra resistencia a ser fiscalizados.

Dijo que el mes pasado hubo un episodio "aislado" en un boliche de Pocitos en donde los propietarios del lugar se mostraron agresivos al momento de una inspección. El caso fue derivado a la división jurídica del MSP, pero todavía no se concretó la denuncia ante la Justicia.

El cigarrillo y la "presión social"

"El decreto contribuyó a que fumar esté cada vez menos de moda", sentenció el director de la organización Stop Tabaco, Daniel Kliman.

"Cuando se empieza a fumar se hace más que nada por moda. Los primeros cigarrillos no gustan, al contrario, produce efectos desagradables, y ni siquiera hay adicción a la nicotina. Pero, sin embargo, por la moda el adolescente persiste hasta acostumbrarse al humo y hacerse fumador", explicó y señaló que en este nuevo escenario, con menos humo en los boliches, la situación está cambiando. "Ahora el diferente es el que fuma. Se revirtió la historia", dijo. Agregó que algo más de un 25% de las personas que deciden dejar de fumar manifiestan la incomodidad de tener que salir a hacerlo a la vereda. "Ya no es socialmente tan aceptado como antes. Hay una presión social que ellos sienten. Ya no es un hábito bien visto y les incomoda", explicó Kliman.

"Sin dudas que el decreto influyó. Es algo que afecta de inmediato a los fumadores, los molesta, y los hace tomar conciencia sobre las prevenciones que deben tener", subrayó y puntualizó que la flamante ley que prohíbe la publicidad de cigarros es "una buena medida" ya que le pone "freno" al marketing del tabaco.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar