EDWARD PIÑÓN
Cuando sus volantes se adueñaron de la pelota y dejaron atrás la función defensiva para cruzar a campo rival, Nacional metió miedo. Cuando el toque veloz y preciso de Fénix se filtró en la línea defensiva que concedió enormes ventajas, Nacional también metió miedo.
Fueron dos equipos en uno. El que atacó gracias al despliegue de Mathías Cardacio por la franja derecha, a la potencia de Óscar Morales para convertirse en el primer armador del juego y a la viveza del "Chengue" para actuar de pivot, dejó sentado que tiene armas para constituirse en un serio candidato a ganar el Clausura.
El que dejó que se filtraran los veloces delanteros Ifrán y Álvez por ambas franjas de la cancha, el que padeció gruesos problemas en su zaga cuando Rizzoto metió pases cruzados para que los delanteros entraran con claridad al área y no le encontró nunca una solución al cambio de ritmo que impuso Fénix en su cancha, dejó sentado que tiene enormes carencias para pelear el torneo.
Está claro que la victoria puso a Nacional en la punta del campeonato, que dejó atrás a Peñarol, que mete presión por la historia que lo respalda y que el equipo irá afirmándose cada vez más, pero lo que mostró ayer el equipo de Gerardo Pelusso fueron dos caras bien diferencias.
Es más, la figura de Alexis Viera fue una de las más importantes del partido y no solo por la forma en la que contuvo -una vez más- dos remates del punto penal, sino que ganó no menos de cuatro mano a mano. A esas instancias, por otra parte, llegó como consecuencia de la tremenda debilidad que mostró la línea final.
Ni Acosta, ni Filgueira supieron cercar las bandas y por si faltaba algo, Melo tuvo gruesas fallas por culpa del toque preciso de los albivioletas. ¿Y Victorino? Terminó contagiándose y errando feo como en la jugada que terminó con la pena máxima, aunque la falta no existió, se llegó a ella por culpa de que el zaguero se durmió en una salida desde el fondo.
¡Ojo! Fénix también concedió ventajas y hasta pudo merecer mayor castigo del árbitro del partido cuando recurrió a la falta para impedir que el argentino Nicolás Bertolo o que Martín Ligüera le dieran más profundidas al ataque tricolor. Por otra parte, si bien es cierto que a Mauricio Caro le destruyeron su defensa por medio de golazos, el de "OJ" fue un balazo que entró en el ángulo, el de Bertolo una chilena espectacular y el de Fornaroli un bombazo a boca de jarro, el bolso gozó de otras buenas ocasiones como para hacer mayor la diferencia.
De la misma forma que los muchachos de Fénix siempre fueron a más, aún con el marcador en desventaja por 3-1, por la clara sensación que tenían de que el partido era alcanzable.
Por eso, como fue dicho. Nacional metió miedo de las dos maneras. Al atacar por lo robusto que se muestra. Al defender, por el flan que tuvo atrás.
La estrella
Óscar Morales
Barrió casi todo el frente del mediocampo e interceptó un montón de veces al rival. Además, metió un golazo.