Según se informe hoy desde Miami, la fiscalía estadounidense informó que el uruguayo Rodolfo Wanseele mantenía una asidua comunicación con los servicios de inteligencia de Venezuela, colaborando en la compra de equipos de seguridad.
Hasta ahora, Wanseele había sido presentado por sus abogados como un empresario que se vio involucrado involuntariamente en una conspiración internacional, pero ayer la fiscalía probó que mantenía una asidua comunicación con los servicios de inteligencia de Venezuela, reveló ayer la fiscalía federal de Miami, según información del diario Nuevo Herald.
Según datos del FBI, el acusado intercambió mensajes electrónicos con Henry Rangel Silva, jefe de la Dirección de los Servicios de Inteligencia de Venezuela (Disip), y con otros funcionarios de ese organismo con quienes colaboró desde Miami para la compra de repuestos de helicópteros y equipos de seguridad.
Durante su testimonio en una audiencia para definir una moción pendiente de libertad bajo fianza del acusado en la corte federal, el agende del FBI Justin Kridar afirmó que en un allanamiento a la residencia de Wanseele en Miami se hallaron mensajes electrónicos y documentos en los que se menciona a los funcionarios de la Disip Pedro José Pérez, Nilda Rivas y Janet Ramírez Tovar.
Según una fuente familiarizada con el personal de la Disip, citada por el Miami Herald, se trata de funcionarios de las divisiones áerea, de compras y administración.
Entre los documentos se encontraron desde cotizaciones de partes para un helicóptero Bell 407 tramitadas por Wanseele en una firma de Miami, hasta órdenes de compra de binoculares.
La fiscalía aseguró que Wanseele, de 40 años, bajo instrucciones de la Disip, se hizo cargo de la contrainteligencia de un encuentro entre un emisario del gobierno de Venezuela y el empresario venezolano estadounidense Guido Alejandro Antonini, en una cafetería de Plantation el pasado octubre.
El emisario venezolano, Antonio José Cánchica, quien se declaró culpable, le pidió a Antonini su colaboración para encubrir el origen y el destino de una valija con $800,000 que le fue confiscada al empresario en agosto en un aeropuerto de Buenos Aires.
Al ser interrogado sobre la identidad de Cánchica, Wanseele afirmó que se llamaba Alejandro y que había llegado de Venezuela para pagarle un dinero que le había enviado una empleada de un supermercado de Caracas, explicó el agente del FBI.
"Todo eso era falso´´, subrayó el fiscal adjunto Thomas Mulvihill, quien logró ayer que la juez del caso revocara una orden de libertad bajo fianza que había concedido un magistrado.
EL PAÍS digital en base a El Comercio de Quito, y el Miami Herald.