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Cuba sigue gobernada por un Castro

LA HABANA AGENCIAS

Luego de 49 años, el gobierno cambió de manos en Cuba, aunque no de apellido. Como se esperaba, la Asamblea Nacional (Parlamento) designó ayer a Raúl Castro como presidente de Cuba en sustitución de su hermano Fidel.

A sus 76 años, el flamante presidente cubano fue propuesto y electo por voto directo y secreto por el Parlamento en la histórica sesión de ayer, a tan solo cinco días de la renuncia de Fidel al cargo tras 49 años.

Sus primeras palabras, fueron de agradecimiento y reconocimiento a su hermano Fidel cuyo voto fue recogido en su casa por dos diputados, debido a su convalecencia.

"Asumo la responsabilidad que se me encomienda con la convicción de que, como he afirmado muchas veces, el comandante en jefe de la revolución cubana es uno solo, Fidel es Fidel", definió el nuevo mandatario ante los 614 legisladores que integran la Asamblea.

Raúl, que de hecho es el actual presidente -aunque de manera provisional desde hace 19 luego que Fidel le entregara el poder por una enfermedad intestinal-, estará acompañado por el histórico dirigente revolucionario, José Ramón Machado (de 77), quien ocupará el puesto de vicepresidente primero.

Asimismo, fueron designados cinco vicepresidentes -entre ellos Carlos Lage, mencionado previamente como candidato a suceder a Fidel junto a Raúl-, un secretario y 23 miembros del Consejo de Estado, la cúpula del gobierno cubano. El actual presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón (71), fue ratificado en ese cargo por un nuevo período.

En todo caso, los nombramientos, especialmente el de Raúl, cumplieron con las previsiones de los analistas y de los propios cubanos que residen en la isla y aquellos que viven en el exilio.

Tampoco sorprendieron sus anuncios, como el pedido ante la Asamblea para que Fidel siga siendo fuente de consulta permanente en "las decisiones de especial trascendencia para el futuro de la nación, sobre todo las vinculadas con la defensa, la política exterior y el desarrollo económico del país".

En su discurso sobre muchas de esas cuestiones en estos 19 meses de interinato, Raúl había demostrado su pensamiento más liberal y pragmático respecto a la ortodoxia de su hermano Fidel.

Algo de ese pensamiento asomó al anunciar que "en las próximas semanas comenzaremos a eliminar las prohibiciones más sencillas; muchas de ellas tuvieron como objetivo evitar el surgimiento de nuevas desigualdades", afirmó ayer Castro.

El diagnóstico del presidente es que muchas de estas medidas generales como la doble moneda (una nacional y otra en divisas extranjeras) o la distribución equitativa de productos mediante la "libreta", podrán cambiar de manera integral, pero reconoció que son "irracionales e insostenibles".

También aseguró que uno de los objetivos estratégicos del gobierno será lograr que el salario recupere su papel y el nivel de vida de los cubanos sea correspondiente al salario legal que se percibe.

La promesa extendida por Raúl fue promover una mayor "eficiencia" del gobierno, dominado por la atrofia burocrática, según critican muchos cubanos y los analistas especializados en la isla.

"Hoy se requiere una estructura más compacta y funcional, con número de organismos de la Administración Central del Estado y una mejor distribución de las funciones que cumple", indicó Raúl.

En definitiva, Raúl habló de "satisfacer las necesidades básicas de la población tanto materiales como espirituales...".

INCÓGNITA. Sin embargo, estos mensajes que los cubanos ya han escuchado del propio Raúl todavía recuerdan las quejas del presidente provisional, meses atrás, sobre las "prohibiciones excesivas" ante el mismo Parlamento que ayer lo ungió, sin que ello redundara en cambios sustanciales.

Los más optimistas especulan con que las reformas reclamadas en materia económica y social podrían darse ahora que Raúl ostenta de manera definitiva la presidencia.

Otros se muestran más pesimistas y creen que todo seguirá como hasta ahora al mantenerse las consultas a Fidel y su poder de "veto".

"La sociedad cubana no aceptará un cambio sólo cosmético que disfrace la situación actual. Cuba pasa por un período de 50 años de totalitarismo y no nos interesa ahora el `socialismo buenito`", dijo el disidente Oswaldo Payá a un periódico brasileño.

Las palabras del líder histórico de la revolución parecen darle la razón a estos últimos: "¡Cambio! Pero en Estados Unidos", escribió Fidel en su columna "Reflexiones" descartando un viraje en el rumbo político, o una transición a la democracia como reclamó Washington tras la renuncia de Fidel.

Raúl tampoco bajará "la guardia" ante Washington. "Hemos tomado nota de las declaraciones ofensivas y abiertamente injerencistas del imperio y de algunos de sus más cercanos aliados", manifestó y luego criticó que el Departamento de Estado "se apresuró" a descartar el levantamiento del embargo económico contra la isla que ya lleva más de 40 años.

Durante la semana se había especulado que Raúl había pedido la asistencia del presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, para iniciar la transición, proceso que incluía la supresión del bloqueo estadounidense y la llegada de inversiones extranjeras.

La versión explicaba que Raúl se acercaba a Lula mostrando cierta preferencia por sobre el mandatario venezolano, Hugo Chávez, el mejor amigo y aliado de Fidel.

Un llamado esfumó la hipótesis. Si bien es cierto que ya había sido desmentida por el gobierno brasileño, lo significativo fue el llamado a Chávez ayer mismo y poco después de haber sido ratificado.

"Fidel te está viendo en estos momentos. Si no te vio en la primera etapa es que me estaba viendo a mí", bromeó Raúl con Chávez durante el programa "¡Aló presidente!".

Ayer fue el inicio de una nueva etapa en Cuba. En la dicotomía entre cambio o continuidad no se resume para algunos el problema de Cuba de aquí al fin de su mandato.

Marifeli Pérez-Stable, experta cubana de la Universidad Internacional de la Florida, afirma que "necesariamente tiene que haber un nuevo gobierno en Cuba en poco tiempo más, porque en cinco años Raúl Castro tendrá 82 años", uno más que los hoy tiene Fidel.

Tres visiones

Thomas Shannon

Depto. de estado de EE.UU.

El cambio sólo "formaliza algo que ha sido de facto por 19 meses, aún así es un momento significativo en Cuba (...), es la primera vez en la historia de la Cuba moderna, que ha tenido un cambio en sus líderes".

Hugo Chávez

Presidente de Venezuela

El mandatario destacó como "noticia mundial" la elección de Raúl. "Vamos a dar un abrazo a Cuba, a Raúl, el nuevo presidente", dijo Chávez y agregó que Fidel "sigue siendo el comandante".

Alina Fernández

Hija de Fidel Castro

No cambiará nada en Cuba porque "el gobierno permanecerá sustancialmente el mismo", dijo Alina Fernández, la hija de Fidel Castro que vive en EE.UU., poco antes de que su tío fuera designado.



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