Estar en los Oscar sale muy caro

MATÍAS CASTRO

La alfombra roja de los Oscar es mucho más que un show para el público televisivo de todo el mundo. Es un desfile que tiene por detrás una carga de estrés y competencia despiadada muy alta. Si los actores y directores se pasean sonrientes y aparentemente tranquilos frente a las cámaras, por detrás hay preparativos que, desde la perspectiva de alguien común y corriente, parecen despiadados.

La clave es la competencia. Aparentar lo máximo posible es la meta. No es sólo cuestión de ponerse el vestido y las joyas más caras, o lucir el mejor modelo, o el más llamativo. Las estrellas se preparan varias semanas antes, hasta con dos meses de anticipación, dependiendo del tratamiento que se apliquen. Es bastante más que internarse en un gimnasio 4 horas al día, aunque esto también se hace.

Tratamientos como el de luz pulsada, botox y cremas corporales son moneda corriente. Para comprobar cómo cambia la imagen de una persona con y sin tratamientos, basta buscar en Internet las fotos comparativas de Demi Moore que comenzaron a circular este viernes. El resultado de levantar la imagen que uno da puede ser muy alto. No sólo hay que aparentar ser el número uno frente al público, sino también frente a los propios colegas y posibles "empleadores", es decir, productores y directores. Blanquearse los dientes y arreglarse todos los aspectos de la boca para tener una sonrisa de comercial de televisión, es otra parte del asunto. El mal aliento, por supuesto, está descartado. Incluso hay tratamientos con botox especiales para eliminar el sudor, natural en medio de tantas luces y nervios, según contaba la página web Derf. Y hay un tratamiento que permite rejuvenecer el rostro casi de inmediato y sin cirugías. Es que no cobrarán entrada a los famosos para la ceremonia del Oscar, pero ellos pagan mucho para mantenerse allí.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar