El actual Movimiento 26 de Marzo que se apresta a decidir el 29 de marzo su casi seguro retiro del Frente Amplio, heredó su nombre del primer gran acto de masas de la coalición realizado en 1971 en la explanada municipal. Sin embargo, la fecha de aquel acto dio antes el nombre a lo que fue, en los hechos, el brazo político y legal del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros. El actual grupo radical hoy en vías de escisión fue el nombre adoptado por un grupo de ex tupamaros surgido durante la dictadura entre los presos del Penal de Libertad que se conocieron como "los seispuntistas".
En 1971, a partir de algunas figuras públicas simpatizantes del MLN-T, los tupamaros decidieron crear un cauce para los adeptos que por esos años había ganado la guerrilla pero que no tenían cabida en una organización militar y clandestina. Surgió así el Movimiento de Independientes 26 de Marzo a cuyo frente revistaban figuras como los escritores Mario Benedetti y Daniel Vidart y los sindicalistas Rúben Sassano, Emilio Betarte y Washington Rodríguez Belletti, que fueron la dirección visible de esta agrupación a la que se plegaron centenas de militantes la mayoría jóvenes.
Este movimiento, al que se integró una columna del MLN-T, expresó en los hechos las orientaciones de la organización que lo creó pero en un marco legal y dentro de la coalición, renunciando a formar una lista al Parlamento y reivindicando solamente a los candidatos comunes del Frente.
En cambio, el actual Movimiento 26 de Marzo, fue el nombre que adoptó, tras una puja con el MLN histórico, la facción del "seispuntismo" nacida en la cárcel y desarrollada en el exilio, especialmente en Suecia, que debía ese nombre a las seis definiciones básicas que nucleaban a estos ex tupamaros en el marco de la ortodoxia marxista-leninista: la reivindicación del MLN como vanguardia revolucionaria en Uruguay; la reivindicación de su dirección histórica (Raúl Sendic y otros dirigentes "rehenes"); la URSS como vanguardia de la revolución mundial; Cuba como vanguardia de la revolución latinoamericana; la formalización de una alianza estratégica con el Partido Comunista; y la lucha armada como método principal de la revolución.