SEBASTIÁN AUYANET
En reemplazo de las celebridades "teen", hoy internadas en centros de rehabilitación o capturadas drogándose, llegó Hannah Montana, fenómeno de Disney con chicos alegres, buenos modos y, sobre todo, facturación escalofriante.
"¿Quién hubiera pensado que una chica como yo podría ser también una súper estrella? Tienes lo mejor de los dos mundos", dice Miley Stewart, el personaje que encarna Miley Ray Cyrus, una chica nacida hace 15 años en la ciudad de Tennesee que a los once fue a hacer una audición para la Disney. Le dijeron que era demasiado chica, pero al año siguiente volvió y ganó.
En la presentación de uno de los últimos capítulos de la serie Los Simpson, Bart escribe en el pizarrón durante la clásica escena de presentación: "La capital de (el estado) Montana no es Hannah". Eso no sería tan importante si Hannah Montana no fuera un fenómeno con menos de dos años de vida y un desdoblamiento en casi todos los medios para aprovechar el momento de masividad de la franquicia.
La serie empezó a aparecer en el Disney Channel de los EE.UU. en marzo de 2006, y cuenta la historia de una chica que durante las noches es una estrella de la música pop y de día es Miley, una "chica-como-vos-y-como-yo", que oculta esa doble personalidad salvo para su familia y amigos. Sobre el fin de ese año, el show ya era una marca con juegos, ropa y accesorios diversos para el consumo. En 2007 llegó el boom multimediático y el ingreso a la cultura pop: videojuegos, proyectos de películas y un extraño disco doble llamado Best of both worlds, cuya primera parte "pertenece" a Hannah Montana y la segunda a la verdadera Miley Cyrus. Y ya se viene una película y un documental en vivo en 3D, que por razones obvias no llegará así a Montevideo (no hay salas que soporten ese formato).
FÁBRICA DE NIÑOS. Desde mitad del siglo pasado, la empresa Disney tiene bien aceitado los mecanismos para atrapar al público infantil y continuar esa relación al menos hasta la adolescencia. Desde la creación de El club de Mickey Mouse, en 1955, se generó una cantera de estrellas que luego pegaron el salto al público uno o dos años más grande.
Fue lo que sucedió con Justin Timberlake, Britney Spears y Christina Aguilera en los ochenta. Entrados los noventa, estos chicos despegaron e hicieron su propio camino, fuera de la empresa madre.
Pase lo que pase con Miley cuando crezca, la Disney se asegura extraer el máximo rédito de su invento con cuanto producto haya. En Montevideo ya se encuentran disponibles tres CDs y un DVD. Además, para los primeros días de marzo llegará Party/Remix, una nueva versión de las canciones ya editadas.
Lo más llamativo de Hannah (o de Miley), pese a la repetición de la fórmula, son algunos valores que vienen dentro de su personaje y reniegan de la actualidad de esas viejas estrellas de la Disney. Entre ellos, los referidos a religión y buenas costumbres familiares que Miley intenta mantener en todo momento. Incluso se permitió "pegarle" un par de veces a la Spears en declaraciones: "Mis padres están mucho más pendientes de mi vida que de mi carrera; es triste cuando sucede al revés".
El perfil de Miley parece más orientado hacia la música que hacia el baile, contrario a lo que sucedía con aquellas "viejas" estrellas. En ese sentido, la carrera de Cyrus tiene la tutoría de su padre Ray, músico de country que hace management, produce la película de ficción que se estrenará en 2009 y además participa actuando en varios de los contenidos en los que su hija aparece. En el capítulo siempre presente de las controversias, la más notoria sucedió hace poco, cuando en un show "pescaron" a una doble de Miley saliendo al escenario a reemplazarla dos minutos antes de que terminara una canción. Sus representantes confirmaron que, debido al cambio de atuendos, eso se suele hacer con frecuencia en sus recitales.
Hoy, las principales revistas de economía y asesores financieros señalan que, además de ser una de las estrellas infantiles con mayor ingreso anual (3,5 millones por año), su fortuna proyectada para dentro de unos años anuncia billones de dólares abarrotando su cuenta bancaria. En EE.UU., el precio de las entradas para verla en vivo alcanza los 3000 dólares. La recaudación de Best of both worlds llegó a los 50 millones de dólares en tres semanas.
Mientras tanto y a contrarreloj, Miley sigue presentándose por todo el territorio de los Estados Unidos. Les canta a los chicos que pagan fortunas por verla, recordándoles que ella es apenas una chica con suerte que no deja de ser como ellos. Uno de los pocos recursos que jamás deja de utilizarse, te llames Britney, Christina o Lindsay. O Miley.
Ni con el Superbowl
El debut de la película en 3D de Hannah Montana parecía incierto: 638 salas recibieron la película el mismo fin de semana en que sucedió el partido final de la Liga de fútbol americano, que históricamente genera una merma en los ingresos. Pero recaudó 29 millones de dólares, doblando los ingresos de The eye, la película que quedó en segundo lugar.
De los chimentos no la salva nadie
Fotos trucadas, novios y rumores de embarazo
El mundo del "gossip" (chimento) tampoco le escapa a Miley Cyrus. A pesar de tener apenas quince años, ya le han atribuido fotos trucadas, desnudos ficticios, noviazgos varios con chicos de su edad e incluso un embarazo. Por las dudas, alguno anuncia en Internet sus planes de conquistar a la niña y consulta a otros fans sobre sus posibilidades.
Cualquier aparición de Miley suele estar bajo la lupa. En el documental Best of both worlds concert, hay una escena en la que ella y su padre viajan en un auto sin los cinturones de seguridad puestos, lo cual fue calificado por varios diarios de "mal ejemplo" para la juventud. Rápido y diligente, el padre de Cyrus salió al cruce de las críticas pidiendo disculpas por filmar ese segmento a las apuradas y omitir el detalle, aclarando que para ellos la seguridad vial es de extrema importancia.