Dependiendo de la edad de los postulantes, eran las esperanzas que tenían de conseguir trabajo o no. Nicolás Brum, un joven de 24 años que nunca trabajó, no ocultaba el profundo deseo que tenía de ser "un ciudadano común con empleo", dijo mientras esperaba ser atendido en el CCZ N°1.
Acompañado por su madre, explicó a EL PAÍS digital que no tenía donde vivir y que ahora estaba "aguantando" en la casa de unos amigos que lo ayudaban en esta época difícil. Su madre vive en otra casa que tampoco es la suya.
Brum no tiene preferencia por ningún trabajo en particular. "Lo que venga está bien, tengo experiencia para lo que sea. Yo quiero poder trabajar".
Mayor resignación manifestó Diego Nobles, de 48 años casado con un hijo de seis y desocupado desde hace cuatro años. "Quiero tener un trabajo y tener para vivir, eso es a lo que apunto. Pero esto es un sorteo, te puede tocar a suerte y verdad", agregó.
"Yo soy diseñador gráfico y tengo varios cursos hechos para otros trabajos como publicidad e industria automotriz. No se qué pasará con este sorteo, porque en Uruguay a mi edad ya te consideran un viejo", dijo.
"JUBILARME". Esa intención, conseguir un trabajo para poder jubilarse fue lo que llevó a Benjamín Alberto Aguilera, de 59 años, hasta el liceo N° 17.
"Tengo más de 30 años de experiencia como pintor y conseguir trabajo es muy difícil. Ahora agarro lo que venga. Quiero poder trabajar para poder jubilarme", finalizó.
EL PAÍS digital