Un 45% de los uruguayos acepta el recurso del castigo corporal contra los niños, mientras que 51% cree que los padres deben imponer la autoridad antes que dialogar con sus hijos, según una encuesta de Interconsult publicada hoy por el diario Ultimas Noticias.
Un 53% entiende que no debe castigarse a un menor bajo ninguna circunstancia, en tanto 45% considera al castigo corporal como necesario -un 37% en "algunos casos" y un 8% "muchas veces"-, según el sondeo realizado entre el 15 y el 17 de diciembre de 2007 entre 500 mayores de 16 años residentes en Montevideo.
En tanto, una mayoría de 51% se inclinó por "imponer la autoridad antes que diálogar con los niños", mientras la otra mitad se inclinó por el diálogo, aunque sin necesariamente abandonar la opción de la imposición de la autoridad.
Según Juan Carlos Doyenart, director de Interconsult, "la actitud de diálogo es más frecuente entre los sectores ´menos educados´ (54%) que en aquellos que han llegado a una educación terciaria (43%)".
Asimismo, señala que en lo que respecta al castigo físico, hay una "importante contradicción", pues "los sectores con menor nivel de instrucción, es decir los más dialoguistas, son los más proclives al castigo corporal, con una mayoría de 62% que opina que se debe recurrir al castigo corporal ´algunas veces´ (51%) o frecuentemente (11%)".
"Por el contrario, los más educados, en un 59%, creen que ´nunca´ se debe recurrir al castigo corporal a los niños", agregó.
La encuesta fue realizada tras la aprobación en noviembre en la Cámara de Diputados de un proyecto de ley que prohíbe "el castigo físico" o el "trato humillante" para disciplinar a niños y adolescentes, incluyendo los conocidos "coscorrones" o "palmadas", y que ya había sido aprobada en agosto por el Senado.
Respecto a la ley, el 60% consideró que la norma "era necesaria" para evitar abusos, contra 40% que creyó que implicaba una intromisión en la privacidad de los hogares.
AFP