Lección uno: cuidar las imágenes

MATÍAS CASTRO

Advertencia: hay que tener cuidado con la imagen que damos. Claro que esa alerta no vale para la gente común y corriente del mismo modo que lo hace para los famosos. Especialmente para aquellos que se apoyan en el erotismo y en el físico. Es que la imagen vale mucho dinero, y es parte de la moneda de cambio que estas figuras utilizan para mantener su modo de vida.

Hace un tiempo un sitio web que vendía servicios de "acompañantes" caros, publicaba fotos de Luciana Salazar desnuda. Un desprevenido podía pensar que la argentina era parte del staff de chicas que oficiaban de acompañantes. Sin mayores impedimentos, los dueños del sitio habían puesto las fotos que Luciana se sacó para Playboy para llamar la atención. "Nosotros tenemos chicas de este porte", era el mensaje implícito.

Un tiempo antes, a fines del año pasado, Jessica Simpson había encontrado imágenes suyas en un sitio web europeo que promocionaba la misma clase de servicios. El hallazgo se convirtió en noticia y la reacción de Jessica, con demanda al sitio web incluida, se comentó en todos lados.

Muchos sitios web que buscan atrapar visitantes a través del erotismo, incluyen secciones de "Fotos de famosas". Esas fotos suelen ser reproducciones de las que esas famosas vendieron a revistas como Playboy, Paparazzi o la que sea. No hay vedette o modelo que no cobre (mucho) por sacarse fotos eróticas, insinuantes, hot, o como les quieran poner en esas revistas. Ahí está parte del sustento de su modo de vida. Los derechos de autor existen en esos casos, aunque no lo parezca.

Una cosa es que Luciana Salazar se deje tomar una foto con un "admirador" que le pide un autógrafo. Esas no son las imágenes que se protegen. Porque las otras valen mucho y como tales se protegen con celo.

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