MALDONADO | MARCELO GALLARDO
Walter tiene 36 años y es un antiguo funcionario municipal. Daniel, de 46, dirige el mayor templo afroumbandista de Maldonado. Ambos son la primera pareja gay del país en anunciar públicamente que se ampararán en la ley de unión concubinaria.
Walter y Daniel concurrieron el viernes a un juzgado de Maldonado, basándose en la ley 18.246. Esa norma estableció que las parejas que convivan durante al menos cinco años, cualquiera sea su orientación sexual, pueden promover la declaratoria judicial de unión concubinaria.
Con ello obtienen legalmente asistencia recíproca, creación de sociedad de bienes, derechos sucesorios, cobro de pensiones por fallecimiento y otras disposiciones vinculadas a la seguridad social.
El martes próximo, Walter y Daniel presentarán los documentos que les solicitaron.
Según Daniel, la decisión de formalizar su relación ante un juzgado es una forma más de afianzar el amor a partir de la cobertura legal que pasa a tener la pareja.
"La legalización nos genera todos los derechos que adquiriremos como ciudadanos uruguayos pero también establece obligaciones para los dos. Decidimos legalizar, primero, porque nos amamos. Además, a partir de la legalización todo el patrimonio que vayamos generando entre los dos nos pertenece", contó a El País Daniel.
La unión concubinaria les permitirá no tener el estatus de soltero ante la ley, que implica, por ejemplo, que si uno de ellos fallece, su patrimonio lo hereda su familia y no su pareja. "Hace un tiempo en Montevideo falleció un muchacho que vivía con su pareja hace años. Murió de forma repentina de un ataque al corazón. A su pareja, cuando volvió, no le quedaba nada en la casa porque los padres del fallecido se habían llevado todo", dijo Daniel.
Daniel conoció a Walter cuando salía de una relación de muchos años y ya llevan más de 12 años juntos. Comparten sus días con cuatro hijos "del corazón". "Tenemos una pareja consolidada que con el paso del tiempo ha pasado por de todo, como ocurre con todas. En nuestro caso lo peor que pasamos fue enfrentar la muerte de una hija. Nos destrozó", señaló Daniel.
Afirmó que la fortaleza espiritual de la pareja es lo que les permitió llevar adelante una vida normal en medio de una sociedad a la que le cuesta aceptar las relaciones homosexuales y que en muchos casos muestra su rechazo con la discriminación. "La discriminación existe desde el momento en que tú la aceptas. Como yo no acepto la discriminación no existe. Si uno se respeta a sí mismo logra que todo el mundo lo respete", opinó Daniel.
De todos modos, admitió que "siempre alguien va a hacer un comentario" porque en Uruguay "los comentarios son muy fáciles de hacer". E insistió: "No sentimos ninguna discriminación de ningún tipo, de ningún lugar. Tanto Walter como yo aparecemos por todos lados. Walter es funcionario municipal y yo trabajo en mi casa atendiendo sin ningún problema. Además, me hago respetar porque soy el responsable de la fiesta de Iemanjá más importante de Maldonado".