Lanzamiento muy calculado

Berlín colapsó con la artista dirigiendo su primera película

2008-02-14 00:00:00 300x300

GUILLERMO ZAPIOLA

Fue una carta que la Berlinale se reservó para casi el final. Tras haber inaugurado con Scorsese y los Rolling Stones, el festival exhibió anoche, fuera de concurso, "Filth and Wisdom", el debut de Madonna como directora. En medio de particulares medidas de seguridad (por ejemplo, se prohibió la presencia de fotógrafos), la megaestrella enfrentó también a los medios de prensa.

Todo indica que Madonna calculó cuidadosamente su presencia en el festival y quiso asegurarse de minimizar los daños eventuales. En la conferencia de prensa solamente se permitieron las cámaras de algunos canales de televisión previamente registrados. Las fotografías quedaron para la alfombra roja, o alguna instancia posterior. Madonna llegó el martes de noche a la capital alemana en un avión privado, trató de pasar inadvertida, y se fastidió con los "paparazzi" que la captaron de madrugada, mal peinada y sin maquillaje, a la salida del restaurante Entrecote.

Madonna tiene motivos para esos cuidados: desconfía con razón de lo que los medios vayan a decir. Algunos cables han llegado a afirmar que los críticos estaban "afilando sus lápices" para despacharse contra el film, y hasta se regodearon con cierto morbo en el repaso de los fracasos cinematográficos de la estrella, recordando por ejemplo la enorme pifia de Las aventuras de Madonna en Shanghai (1986) de Jim Goddard, con su marido de entonces Sean Penn, o el policial erótico El cuerpo del delito (1993) de Uli Edel (dos películas realmente malas), o el descrédito mundial de la más reciente Swept Away (2002), dirigida por su marido Guy Ritchie.

Si quisieran jugar limpio podrían haber mencionado también Desesperadamente buscando a Susana (1985) de Susan Seidelman o hasta la discutida Evita (1996) de Alan Parker, que eran mejores (y en el caso de Evita, Madonna estaba realmente bien), pero así son las cosas.

Hay que reconocer empero que algunas de las declaraciones de la debutante directora tientan al garrotazo. Puesta a definir sus objetivos al pasar a la realización, Madonna hizo saber en un comunicado. "Siempre me he inspirado en las películas de Godard, Visconti, Pasolini y Fellini y espero ser algún día capaz de hacer algo que se acerque al nivel de estos genios". La modestia no es una de sus virtudes, claro.

Madonna no solamente dirige sino que ha coescrito el guión y ha asumido el cargo de productora ejecutiva de Filth and Wisdom. También ha dicho que la película era "su manera de entrar en la escuela de cine". La película es protagonizada por Eugene Hutz, líder ucraniano de la banda de punk gitano Gogol Bordello, y también actúa el británico Richard E. Grant.

Hutz encarna a AK, mezcla rara de filósofo y poeta inmigrado de Ucrania que trata de sobrevivir en Londres como travesti, lo que lo lleva a convertirse en personajes tan disímiles como un instructor de la Marina o la ex primera ministra Margaret Thatcher. También forma una banda de gitanos punk, y convive con dos mujeres. Por su parte, Grant es un profesor ciego y escritor frustrado, que vive en su mismo edificio. "Siempre he admirado el arte de hacer películas y la habilidad de explicar una buena historia", indica también Madonna en el comunicado.

La película nació como un corto, pero Madonna ha señalado que comenzó a cambiar a medida que la guionista y directora se implicó cada vez más en la vida de los personajes. "Cuando terminamos, me di cuenta de que todos eran facetas diferentes de mí misma, de modo que la experiencia ha sido a la vez artística y terapéutica".

Entre tanto, en el universo de la blogosfera ya están corriendo algunas maldades. En la página BritFilms.TV, alguien que obviamente no ha visto la película y sólo escribe de oídas (habla vagamente de "una especie de comedia donde ella habría volcado algunas experiencias autobiográficas") señala que para su debut en la dirección, Madonna se ha rodeado de un competente equipo de profesionales, pero se atreve a definir el resultado como "un vano intento". La imagen proporcionada por el autor de la nota es la de una directora novata que actúa como una dictadora, llevándose a la gente por delante para tratar de probar un inexistente talento.

El venenoso de la web sostiene también que una usual "fuente anónima vinculada al proyecto" acusa a la estrella de desplegar en el set "una notoria falta de talento para trabajar en equipo". La fuente en cuestión habría agregado: "Madonna es sólo una especie de pequeña pesadilla. No puede hacer nada por sí misma. Si quiere agua, alguien tiene que ir a buscarla. Todavía cree que está en una de sus giras mundiales, donde es el centro del universo".

No es en cambio anónima la afirmación en contrario, del actor Richard E. Grant, quien afirma en la misma página web: "Ella es alguien que está tan decidida a ir en una determinada dirección que realmente la admiro. Créanme, la cantidad de directores con los que he trabajado que no tienen siquiera la mitad de sus habilidades me hace pensar que ella posee un verdadero talento".

El periódico londinense The Times parece estar de acuerdo con Grant al publicar online la primera nota crítica sobre el film, y otorgándole tres asteriscos sobre un máximo de cinco. El periódico sostiene que "mucha gente en Berlín espera que la película de Madonna fracase espectacularmente", pero que se equivocan: se trata, según The Times de un comienzo "un comienzo más que auspicioso para una carrera tras la cámara".

Reconociendo que el film es desparejo e incluso que algún momento de Richard E. Grant es "una pieza para coleccionistas del humor involuntario", The Times añade sin embargo que Madonna "tiene derecho a estar orgullosa" y que exhibe un mayor talento cinematográfico que su esposo Ritchie. En su película hay "ambiciones artística", y "captura magníficamente la forma accidental en que las vidas se entrecruzan por inesperados pero apreciables motivos".

La principal carta de la película es empero, según el periódico, "su brillante exuberancia", y, por supuesto, la música: Madonna se toma el pelo a sí misma haciendo interpretar en clave paródica algunas de sus canciones favoritas.

El adjetivo que al crítico de The Times le surge ante el entrecruzamiento de historias es el inevitable "altmanesco" (por el fallecido maestro Robert Altman, un especialista en retratos corales como Un día de boda, Ciudad de ángeles o Noches mágicas de radio). El cronista reconoce que la comparación con el gran director norteamericano puede ser excesiva, pero no duda de que la película demuestra que Madonna posee "un verdadero potencial como directora".

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