El gobierno siguió comprando fuerte en el mercado cambiario y logró la suba diaria más alta del dólar desde fines de 2005. Los analistas económicos dudan de la efectividad de la estrategia oficial de bajar la inflación y sostener el dólar a la vez.
Ayer el dólar interbancario subió 1,27% en la tercera jornada consecutiva de alzas de la divisa. Las compras, fundamentalmente del Banco República (BROU), llevaron que el dólar volviera a cotizar por encima de los 21 pesos. Así pasó de $ 20,869 el lunes a $ 21,133 en la jornada de ayer, siendo la suba diaria más alta desde el 19 de diciembre de 2005.
De esta forma el dólar se ubicó 0,51% por encima del valor de cierre de enero pero 1,94% por debajo del valor de fin del año pasado. Hasta el viernes -el día que el República entró con todo al mercado cambiario- la caída del dólar había sido de 4,17% en 2008.
Ayer los agentes financieros calcularon que las compras del BROU rondaron los U$S 20 millones y completó en tres jornadas adquisiciones por cerca de U$S 70 millones. El Banco Central sólo compró U$S 4 millones por medio de licitaciones y compras directas. En el año lleva comprados más de U$S 335 millones.
Operadores financieros consultados por El País dijeron que el República barrió con toda la oferta de dólares entre $ 21,05 hasta $ 21,25 inclusive.
Esa estrategia cumplió su misión al ajustar las expectativas de los agentes financieros. Es que la forma en que apareció el BROU hizo que los agentes se vuelvan más cautelosos con la oferta de dólares, aunque ésta se haya mantenido.
Fuentes del Banco Central y del República dijeron a El País que se decidió que el BROU volviera a comprar para el Gobierno Central por orden de la Tesorería del Ministerio de Economía. Hasta la semana pasada y desde el último trimestre del año pasado era el Central el que concentraba esas operaciones.
Las fuentes del BROU dijeron que el banco le conviene porque hace "gana" por la diferencia entre el precio al que compra y al que vende.
En el Central dijeron a El País que está "bajo evaluación" la política de preanunciar la compra de divisas que comenzó en enero de este año. "En enero valía la pena por el fuerte ingreso de divisas pero ahora lo estamos evaluando", se dijo.
poco efectiva. Los analistas Pablo Rosselli, de Tea Deloitte, y Gabriel Oddone, del Centro de Investigaciones Económicas y CPA/Ferrere, mostraron sus dudas con la efectividad de la política del gobierno de mantener la inflación bajo control y a la vez sostener el tipo de cambio.
Al comprar dólares se vuelcan pesos al mercado que luego se deben "esterilizar" sacándolos a través de la emisión de deuda en moneda nacional. Rosselli dijo que este tipo de operaciones tiene una "eficacia relativamente baja" en períodos mas largos de tiempo. "No se puede detener en forma sostenida la apreciación del tipo de cambio", indicó el analista.
Oddone coincidió en que la estrategia "no es efectiva" y que sólo se puede dar en períodos cortos de tiempo si el gobierno creyera que la inflación va a ceder por lo que el peligro de la expansión monetaria es menor.
Para el analista el aumento del diferencial entre las tasas locales y las de Estados Unidos (por la baja de la Reserva Federal) que impulsó más la caída del dólar, intensificó la "falta de consistencia" de las políticas. Esto es, tratar de moderar la baja del dólar para no afectar la competitividad y, a la vez, mantener la inflación a raya.
"Más riesgo" de perder competitividad en 2008
El analista de Tea Deloitte, Pablo Rosselli, dijo que en 2008 puede haber "más riesgos" de "deterioro importante" de la competitividad de la economía uruguaya frente a los mercados relevantes. Hasta el año pasado esta relación, medida por el tipo de cambio real, era "relativamente buena". Para Gabriel Oddone, de Cinve y CPA/Ferrere, detrás de la posición que apunta a bajar la tasa de interés de referencia para evitar una mayor caída del dólar está "el temor a sobreajustar la economía". Es que se prevé que el efecto de la desaceleración global afecte a Uruguay más sobre 2009 y se querría evitar añadir más presión a ese proceso. Mientras, las presiones inflacionarias ceden pero "persisten", indicó Rosselli.