El tamboril le ganó la pulseada al viento sur

Llamadas. Miles de personas colmaron las veredas del Barrio Sur y vibraron al son del tambor Hoy a partir de las 20.30 horas será la segunda parte de la fiesta por la calle Isla de Flores

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GUSTAVO TRINIDAD

Falta poco más de una hora para que abran el desfile de Llamadas y la cuerda ensaya los "cortes" en la cancha de básquetbol del club Reducto. En realidad ensayan desde anoche, con apenas la pausa de unas horas para dormir un rato.

Desde el mediodía las maquilladoras empezaron su extenuante jornada.

Por sus manos y pinceles pasarán los 200 rostros que forman la comparsa. Las "mamas viejas" no dan cuenta de su edad y con sorprendente agilidad van y vienen acarreando el vestuario. Las bailarinas van subiendo a los ómnibus para resguardarse del viento que sopla con ráfagas de furia. El cielo amenaza con una lluvia que arruinaría horas de trabajo y expectativas.

El convoy arranca despidiendo al barrio a bocinazos. Algunas vecinas saludan desde las ventanas y los niños corren a la caravana hasta donde les dan las piernas.

Apenas desembarcan en Isla de Flores se arma el fuego para templar las lonjas. El viento parece más fuerte en el Barrio Sur. Las bailarinas se ajustan los sombreros de plumas violetas, verdes y amarillas.

Cerca de ellas, Adriana de Esteban fuma pensativa junto al tambor. Tiene 46 años y hace siete que toca el "piano" en las Llamadas. Para Adriana arrancar el desfile es una sensación similar a tirarse en paracaídas. "Cuando doy la vuelta y empiezo a ver ese túnel de luces y gente, siento una adrenalina que me sube por todo el cuerpo y es el momento que más me impresiona de todo el recorrido", cuenta.

De repente alguien grita: ¡Vamo`, vamo` que salimos! Adriana apura la última pitada y sale a buscar su lugar en la cuerda de tambores. El viento parece estar empecinado en molestar.

Los tambores empiezan a tocar suavemente, casi distraídos. Un enorme estandarte anuncia que lo que viene detrás suyo es la comparsa Sarabanda. Hace 21 años que el conjunto desfila por Isla Flores y 10 de esas veces se llevó el primer premio. Ademar Acosta, que sale por primera vez en Sarabanda, estudia por dónde le convendrá barajar el viento con la bandera principal. Es portabandera desde 1990 y está orgulloso de su arte por el que ha recibido varios premios. "No es sólo llevar una bandera, hay que mostrarla, lucirla y además llevar el ritmo de la comparsa. Hay que buscar la forma de hacerla brillar", explica, calculando que el viento lo obligará a triplicar el esfuerzo.

el viento. La comparsa arranca bajo un crepúsculo sin sol y las bailarinas avanzan en filas de a cuatro. La gente, que desborda las veredas, las recibe a puro aplausos y risas.

Adriana avanza en la punta de la primera fila de la cuerda de tambores y es la que más debe caminar para dar la vuelta y quedar enfrentada a la gente. Toca seria y concentrada. Sólo ella sabe lo que está disfrutando por dentro.

Los tambores hacen temblar la calle como hace siglos lo hicieron sus ancestros. En las veredas la gente no para de gritar y reír. Cada uno baila como puede.

El viento se hace parte de la fiesta. Juega con la bandera que lleva Ademar, se mete entre los cuerpos de los que bailan, refresca las manos que sangran en la lonja y se vuelve brisa entre la alegría de la gente.

Para hoy

El desfile de Llamadas continuará esta noche a partir de la hora 20.30, con la carroza que lleva a la Reina de las Llamadas, Georgina Píriz y la Reina del Carnaval, Valentina Gutiérrez. Desfilan, desde las 21: C1080, Elumbé, Tronar de Tambores, La Gozadera, Mi Morena, La Fuerza, Cuerdas de Ejido, La Roma, La Tangó, Al Toque Cardal, Los Chin Chin, Retumbe de Encina, Africanísima Negranza, La Gozanegra, Aunke, Tezirawa Ngumba, De Isla de Flores, Okavango, Camelan Ango, La Mazumba, Lulonga, Serenata Africana, Curumbé.

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