EL PAIS DE MADRID | J. R. MANTILLA
Uno va a conversar con Jack Nicholson e imagina que encontrará la malicia de sus personajes corrosivos en la mirada, el peligro de cierta dosis diabólica en su sonrisa, que quedará paralizado por el poder magnífico de su voz... La seducción, en suma, de este hombre que ha convertido el histrionismo en virtud y ha ganado tres Oscar por ello con Atrapado sin salida, La fuerza del cariño y Mejor... imposible.
Todo eso se le vislumbra cara a cara: las huellas de una vida agitada y al límite; salvaje y vitalista, plagada de conquistas, broncas, juergas y algún trauma como el que le debió asaltar cuando descubrió que su madre era la que creía su hermana y no su abuela, como le habían dicho desde que era niño.
Pero lo que también uno encuentras es a un individuo trabajador y paciente, que atiende con una amabilidad cálida a quien va a verle -`yo también he sido un fan`, asegura quien fue vecino de Marlon Brando hasta la muerte del genio-, acompañado de un paquete de Camel con filtro y un café que comparte con sus contertulios en un hotel de lujo londinense: `Jack no es como mis personajes; si no, no habría juego`.
Antes de partir es la última de sus casi setenta películas, la última de sus comedias, porque es lo único que disfruta haciendo últimamente, con excepción de Los infiltrados, en la que trabajó con Martin Scorsese dando vida a un mafioso irlandés de Boston. En Antes de partir, Jack baila con la muerte junto a una pareja de lujo: Morgan Freeman. Nicholson reconoce que no le gustaría saber que le quedan seis meses de vida.
- Da rabia que una vez que se tiene la oportunidad de hablar con Jack Nicholson, alguien que ama tanto la vida, haya que hablar de la muerte.
- No nos queda más remedio. Lo primero que querría decir es que esta película ha causado un gran impacto en las pruebas de audiencia que las productoras hacen antes de estrenar. Ha sido la segunda mejor considerada en la historia de Warner Brothers, algo que me sorprendió. Y una de las cosas que anotaba el público es que no se trata de una película sobre la muerte, sino sobre la vida. Tenemos que estar contentos de haberla hecho. Hemos cumplido.
- Ésa es la gracia, entre otras cosas. Por ejemplo, que su personaje se toma la muerte como una gran juerga final.
- Bueno, todo depende de cómo se describa. Son las circunstancias. Cuando te encuentras en ese aprieto en el que sientes la guadaña de la señora apuntándote, te colocas en otra dimensión.
- ¿Le gustaría enterarse de cuándo va a morir?
- No. Es difícil tener preferencias en este sentido. Lo único que sé es que me gustaría que lo último que haga sea de verdad lo último que deseo hacer.
- Seguramente esta película le ha hecho reflexionar sobre su pasado. ¿Dónde queda el Jack salvaje? ¿Lo ve lejano?
- No, no. Lo que pasa es que el paso del tiempo te afecta, te mina ciertas capacidades. No puedes elegirlo. No es que yo haya empeorado, es que la vida me ha arrebatado cosas y justo por eso, he mejorado otras. No quiero resultar tópico, pero soy algo camaleón. Lo que ustedes vean de mí en las películas no es lo que yo soy. Mi vida me sirve para el trabajo, pero no es mi vida la que reflejan los personajes que hago. La gente no debe conocer la verdadera naturaleza de los actores, si creen que te conocen es peor para tu trabajo, debes desactuar, hacer lo que yo defino como "unjack", deshacerme de Jack.
- Usted lo que ha hecho es convertir el histrionismo en una virtud.
- Cierto. La frialdad es lo más fácil. Debes dejar que la emoción te sorprenda en determinadas situaciones.
- Y así ha conseguido tres Oscar. Por cierto, ¿cómo ve a Javier Bardem en la carrera de este año?
- Javier es muy bueno, pero esta vez me ha gustado menos que en Antes que anochezca. Por mi parte, todo lo que tengo lo he ganado trabajando. Uno de mis principios en la vida es honrar al trabajador. También, ponerles las cosas fáciles a quienes están contigo. Si quieres tener éxito, intenta que a tus compañeros les vaya bien. Todo será más agradable.
-¿Qué más hazañas quiere conseguir?
- No sé. El otro día pensaba que llevo trabajando casi la mitad de tiempo de la historia del cine. Tenemos algo más de 100 años y yo llevo más de 50. Caer en eso me impactó. Soy un trabajador, me canso a veces pero tengo la suerte de que cuando quiero descansar, realmente descanso.
-Pero parece en estado de gracia, en los últimos tiempos ha conseguido interpretaciones especiales. ¿Se debe a la experiencia?
- Y a no callarme. Cuando no entiendo algo no me gusta cerrar la boca. Pero también porque quiero disfrutar y que la gente disfrute más con mi trabajo. Después de este panorama insufrible al que hemos llegado tras el 11-S tomé una decisión implacable. No me entero de nada, así que voy a dedicarme a la comedia.
- Lo más difícil.
- Lo más duro, me he dado cuenta. La forma de actuación más sofisticada, pero tengo suerte, porque he trabajado con expertos en ese campo: James L. Brooks, Nancy Myers, Adam Sandler, Alexander Payne y ahora Rob Reiner.
- A través de la comedia uno puede llegar a lo más profundo, como pasa en "Mejor... imposible", en la que un desgraciado se convierte en una buena persona. ¿Se puede pedir más?
- Se transforma por amor.
- Y por un perro...
- Es la interacción, se va construyendo a través de las enseñanzas de los demás. Hay que estar abierto a lo que te rodea. Aquel personaje vivía en una cerrazón, no se puede pensar que el 95% de la gente se equivoca. También la vida te enseña todo lo que quieras aprender, más si has sido empresario teatral, salvavidas o bombero, como yo. En esos casos hay que tener claro algo: no puedes tomarte nada a la ligera, te destruye. Tampoco ser tan irresponsable como los políticos en Estados Unidos que piensan: mira, la gente es tan poco inteligente, que necesita líderes. No se puede despreciar a nadie, y más cuando no hacen otra cosa que pedirte un autógrafo, porque yo también he sido un fan.
- ¿De quién?
- Del cine. Me metí a trabajar en la Metro de chico de los recados para poder ver a las estrellas de cerca.
- Una de las cosas que va a peor es Hollywood. ¿En qué manos está?
- Yo llegué a Hollywood cuando las grandes productoras cambiaban de manos por cuestión de impuestos. Pasar de propiedades privadas e individuales a grandes alianzas salía más barato. Por eso los actores fueron creando productoras independientes. Antes de ese cambio era imposible. Ahora, las multinacionales han cambiado. Hay demasiados huevos en una sola cesta y baja el nivel. Producen mucho y se les va de las manos. Cualquiera debería centrarse en tres o cuatro películas que son las que deseas hacer al año, pero el trabajo de los grandes ejecutivos se centra en las otras 12 que no les gustan. Toman decisiones que les desgastan en lo que no les apetece hacer. Tampoco les interesa distribuir cine extranjero. Nosotros crecimos viendo a Buñuel, a Fellini, a Truffaut. Íbamos al cine cada semana con la esperanza de encontrarnos una obra maestra.
La admiración por otro gran histrión
Nicholson no fue solamente vecino de Marlon Brando, sino su admirador de toda la vida. En un artículo que le dedicó en la revista Rolling Stone, Nicholson escribió acerca de su ídolo: "Brando es uno de los hombres de los siglos XX y XXI. El impacto de sus películas es enorme y su impacto en el cine es aún más grande que el de cualquier otro. El señor Brando estará ahí por siempre. A él tal vez no le guste pero de cualquier forma estará por siempre"
En el mismo artículo, Jack agrega: "La experiencia más dura que tuve con Marlon fue durante la filmación de Duelo de gigantes. Esa fue la única vez en que nos unimos en un proyecto. Empecé bien. En nuestra primera escena él era un asesino y yo me escondía de él. Luego vi una escena donde él estaba sentado conversando con John Mc Liam. Observé 9 o 10 tomas de esa misma escena. Cada escena era como una obra de arte por sí sola".