El vestuario se partió en dos pedazos

No parecía un vestuario. No voló una mosca. Ni siquiera había ambiente de rebeldía o calentura; parecía que no había nadie en cincuenta metros a la redonda.

Pero no era así. Peñarol estaba dentro del vestuario y el grupo partido en dos. Porque por el orificio de la mirilla de una de las puertas se pudo ver a Antonio Pacheco totalmente solo. Sentado descalzo y sin remera en un banco de madera, con los brazos a los lados de sus piernas y cabeza muy baja.

El capitán se separó a reflexionar solo, sin tener que mirar las caras de sus compañeros que uno a uno se fueron retirando del vestuario.

Pero el aire se cortaba con un cuchillo. En un momento "Tito", el portero, salió y retiró a toda la prensa (de muy mal modo) del pasillo. "Acá sólo Tenfield", dijo. Medio de prensa que, por cierto, no estaba.

Frascarelli fue uno de los primeros en salir y no tuvo problema en hablar. Pero otros como José Franco y Diego Rodríguez pasaron rápido y con la mirada clavada en el piso, sólo levantando una mano como diciendo: "Hoy no".

Marcel Román, que salió con una foto suya con la camiseta de Peñarol en un gran marco de madera, fue uno de los que más habló y tiró frases como: "Adentro es un velorio. A olvidarse y chau".

Ruben Olivera y Carlos Díaz tampoco hablaron, ni siquiera levantaron la mano, pasaron de largo con la cabeza gacha.

Y a todo esto, ¿Antonio Pacheco? Sí. Seguía apartado del mundo, en ese otro lado del vestuario del que en un momento se abrió la puerta y salió José "Pepe" Cancela.

Todos esperaban para hablar con el capitán. Pero él (harto experiente en esto de la salida del vestuario) se fue justo cuando toda la prensa estaba hablando con Gustavo Matosas.

Se escabulló y con esa actitud fue mucho más claro que si hubiera hablado de algo.

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