José Mastandrea
Y el clásico de la Copa Suat también fue tricolor. Con otro sabor, claro. Mucho más disfrutable, mucho más gozable que el pasado. Porque fue como le gusta a los hinchas: de atrás, con diez hombres y el rival poniendo a todas las figuras que llegaron para reforzarlo. Como dijo el coordinador institucional de Peñarol, "con toda la carne en el asador".
Ya no habrá excusas ni polémicas. Tampoco especulaciones. Nacional le ganó en menos de una semana a los suplentes y a los titulares de Peñarol. Jugando, aplicando su sistema al pie de la letra. Con figuras descollantes que empezaron a lucirse cuando la mano venía torcida.
El desgaste enorme de "OJ" Morales en el mediocampo, el buen trajinar del botija Arismendi, la buena labor del "Hueso" Romero en el fondo, la seguridad de Alexis Viera en el arco y arriba, dos armas terribles, letales: el "Chengue" Morales y el "Tuna" Fornaroli, el nuevo verdugo de los aurinegros.
Peñarol, el Peñarol de las figuras, arrancó algo mejor. Manejando la pelota, tomando la iniciativa y mostrándose como una oncena con jugadores de mucha técnica. Marcel Román fue el hombre que bancó solito el medio pero con colaboración cercana de Pacheco y "Petete" Correa, auxiliándolo con el buen trato de pelota.
Y cuando el "Pollo" Olivera aceleró o Franco picó, se lo vio como un conjunto peligroso, punzante. El único que no logró plasmar su juego fue el "Lolo" Estoyanoff, eclipsado por la implacable marca de Gastón Filgueira.
Nacional emparejó algo las cosas promediando el primer tiempo. Cuando el partido estaba parejo y con el tricolor un poco más arriba que su adversario, llegó la velocidad de Franco y la falta de Melo. Penal, a los 37 minutos de la parte inicial.
"Petete" Correa lo ejecutó con clase. Picó la pelota al medio mientras que Viera se jugó a un palo.
Sobre la finalización del primer tiempo, Filgueira, que ya tenía amarilla, vio la roja por fuerte entrada a Estoyanoff. Todo pintaba para el aurinegro.
Sin embargo, en el complemento, la entrega de los tricolores, la pierna fuerte y el corazón caliente, cambiaron la historia.
El "Tuna" empalmó una pelota al borde del área grande por encima de Frascarelli a los 12 del segundo tiempo y nueve minutos más tarde, un jugadón del "Chengue" y centro de Caballero terminó en error de Frascarelli y el "Tuna" que definió notablemente: 2 a 1.
Matosas apeló a los cambios y con el ingreso de Bueno se abrió más el partido. El delantero tuvo el empate tras eludir a Viera pero se engolosinó y le sacaron el disparo en la raya. Para colmo, el "Pollo" se hizo expulsar y Peñarol sintió el cimbronazo.
El clásico fue tricolor. Ya es parte de la cultura Nacional.