Jazz y bossa de semáforo.
Ignacio Piñeiro (23) es autodidacta y padece lo que muchos jóvenes del Interior: "hasta este año acá no había un lugar donde estudiar música". Lo que sabe lo aprendió casi todo solo. Para vivir toca música a cambio de propina. No saca mucho ($ 50 por hora), pero "en lugar de quedarme en casa vengo a hacer algo de plata para el invierno". Cada tanto le pinta un trabajo en un cumpleaños o en el restaurante del Mantra. Su repertorio incluye jazz, bossa. tango y "algo de rock".
Siempre hay tiempo para un buen libro.
Un clásico del verano es la lectura en la playa, cómodo en la reposera o acostado boca abajo sobre la loneta. Aunque por lo visto no está reglamentado. Y si no, aquí esta el ejemplo: el señor se llevó el libro a la rambla, se acomodó en un banco y se concentró en la lectura.
¡Pica pintándose los labios!
Hay que estar bien arreglada para la noche puntaesteña y sin perder el tiempo en el vestidor. Como esta joven, que aprovechó la interrupción de un partido de tenis en el Hotel Conrad para pintarse los labios. ¿Habrá pasado antes por la peluquería? No importa. Así esta bien.