Con celular y electrónica Cabo Polonio aún conserva su magia

Turismo. Algunos se quejan por los cambios, pero igual eligen el balneario

2008-02-02 00:00:00 300x300

ROCHA. DÉBORAH FRIEDMANN

En eso coinciden Robert y Bruno, dos uruguayos que eligieron el Polonio por segundo año para pasar sus vacaciones. "Este año faltaron buenos toques", afirman. Y agregan que los precios están más caros respecto a Montevideo que en el verano pasado.

Otras veraneantes de años, Maga y Carolina, son conscientes de que el balneario "explotó", pero no les preocupa que se aggiorne. "Que haya señal de celular lo veo como algo natural. Es más, te perdés con alguien y en seguida lo encontrás", dice Carolina.

Quizás el hecho de estar comunicado con el mundo exterior es el más notorio de los cambios, aunque no se ve a muchos turistas utilizando el teléfono.

Hay también más alojamientos, nuevos lugares para comer como Don Trigo en La Perla, un servicio de sulkis que trasladan las valijas de los turistas y nuevos tachos de residuos, que llegaron con la recolección diaria 4 x 4. Este 2008 el balneario luce más que limpio.

Pese a que el lugar puede haber perdido parte del encanto del aislamiento y la falta de servicios que cautivaron a los que lo conocen desde hace 15 o 20 años, conserva "magia", "energía", "belleza" y "tranquilidad". Y es por eso, que en promedio 1.000 personas por día ingresaron a la reserva natural durante enero. "Aquí perdés la noción del tiempo. No sabés en qué días estás", dice Huilen, una adolescente uruguaya.

Johana, Melina, Micaela y Karina viajaron a caballo desde Valizas. Llegaron hace pocas horas y creen que el Cabo es "hermoso". "Nos dijeron que había muy lindas playas y no hay electricidad. Nos gustó lo de la movida `hippie`", dicen las veinteañeras.

Ese "desenchufe" se palpa ni bien uno llega a Cabo Polonio. Personas descalzas, sin apuro, caminan por la arena. La vestimenta de todos es cómoda y los relojes en la muñeca son más que escasos. Varios comentan que el tiempo allí cambia. Y parecen tener razón.

Abogado, escribano y antropólogo, Leonardo Segalerba se cansó del traje, la corbata y la oficina. Conocía Cabo Polonio desde hace 35 años y hace dos y medio se decidió y se mudó.

"Ahora atiendo así", dice de short. Segalerba eligió el Polonio por el estilo de vida -"no usar ni escuchar autos, por ejemplo"- su geografía y su buen vínculo con los lugareños.

En el balneario decidió dar rienda suelta a su pasión por la gastronomía y abrió "La golosa", un local que llama la atención por su decoración y también por su propuesta. Hay platos españoles, árabes y de consumo masivo a nivel internacional. Algunos insumos los consigue con proveedores, pero tiene que ir a buscar numerosos ingredientes. "No sueñes con conseguir rúcula, jamón crudo o roquefort", cuenta.

Otra de las nuevas propuestas de este verano es el Hostel Cabo Polonio, con cuatro habitaciones que tienen vista al mar, baños y agua corriente. Además, hay luz de 12 volts provista por paneles solares.

Hasta ahora, la temporada fue aceptable, aunque la última semana de enero fue "floja", según varios operadores consultados. "Estamos trabajando bien. Vinieron sobre todo europeos, uruguayos y argentinos", dice Matías, del hospedaje Los Corvinos.

En Reserva Cabo Polonio, alquilan habitaciones y también lugares en el sillón. "Por el momento cubrimos los gastos de la casa", cuenta Mauro.

En la Posada La Perla, en tanto, tuvieron buen nivel de ocupación en la primera quincena y luego hubo "un bajón muy grande de público", afirma Isabel. "La temporada es mucho peor que la del año pasado", señala. Ahora tienen puestas las esperanzas en la semana de Carnaval, y los hospedajes y casas tienen un muy buen nivel de reservas.

Las cifras

1.500 Es la cantidad máxima de turistas que llegaron en un día de enero de este año, según el jefe de los guardaparques.

85 Es la cantidad de pobladores permanentes que tiene Cabo Polonio. Allí hay construidas unas 400 viviendas.

Precios

LLEGAR Los camiones cobran $ 120 ida y vuelta.

VALIJAS Este año habilitaron un servicio de sulkis que se pueden contratar para llevar valijas y bolsos a las casas u hospedajes. Uno de los trabajadores dijo que cobra "a voluntad".

COMER En Don Trigo un chorizo cuesta $ 50, un asado $ 150, buñuelos de algas $ 90 y rabas $ 120. En el Molino un pastel de carne $ 90, pescado $ 80 y pescado al plato con fritas $ 120. En la panadería una muzarella $ 120, una pascualina $ 35 y un sandwich de jamón y queso $ 40.

ALOJARSE En La Perla desde U$S 105 (doble), en Suites Alquímicas U$S 80 (doble), en Los Corvinos $ 400 (por noche por persona) y en el Hostel del Cabo $ 450.

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