JOSÉ MASTANDREA
El colorido de las tribunas y la alegría de los hinchas de Peñarol fue una muestra clara de lo que despertó la llegada de los refuerzos.
El clima de fiesta que se vivió anoche en el Estadio Centenario se trasladó a la cancha.
Cuando el "Lolo" Estoyanoff picó por primera vez, una explosión nació de la Amsterdam y recorrió el estadio de punta a punta.
Cuando el "Pollo" Olivera hizo su primer amague, también.
Cada vez que Marcel Román corrió a un rival y le sacó la pelota, los aplausos nacieron espontáneos.
Y cuando Omar Pérez recuperó una y mil veces el balón después de un trancazo, las palmas volvieron a juntarse para homenajear la entrega del ex ramplense.
El nuevo Peñarol despertó la ilusión de la gente. Al hincha aurinegro le volvió el alma al cuerpo después de tanto sufrimiento, después de tanta desazón.
Se lo vio radiante, renovado, entusiasmado como hacía tiempo no se le veía.
Sólo faltaba ver lo que podían dar las incorporaciones, las figuras que llegaron para reforzar al equipo.
Bastaron cinco minutos nomás para empezar a raspar las gargantas con el grito de gol. Corner desde la Olímpica y Colombes servido por Estoyanoff, derechazo suave, a media altura del implacable José María Franco y el 1 a 0 que hizo estallar las tribunas.
Juego veloz, por las bandas, con cambio de ritmo y explosión de mitad de cancha hacia arriba, encuentros continuos entre el "Pollo" Olivera y el "Lolo" Estoyanoff como para deleitarse y el nacimiento del segundo gol en fracción de segundos tras combinación perfecta entre ambos.
Pase profundo de Estoyanoff tirado atrás, corrida electrizante de Olivera y definición perfecta, cruzada y rasante ante la salida del arquero rival. Peñarol 2 a 0 cuando apenas corrían 23 minutos de juego. Pero la tribuna pedía y quería más. Los hinchas, sedientos de goles y de triunfos apuraban, empujaban al equipo que por primera vez se juntaba a hacer fútbol.
El tercero llegó tres minutos más tarde tras una gran maniobra personal de Estoyanoff. Ingresó al área, dejó un rival por el camino, se frenó de golpe, hizo seguir de largo a otro y le pegó fuerte contra un palo para marcar el 3 a 0.
Partido liquidado y sólo restaba saber cuánto más iba a aguantar el humilde Vaduz esa vorágine futbolística de Peñarol.
El aurinegro sintió el esfuerzo, bajó las revoluciones, se dedicó a hacer rodar la pelota a jugarla de un lado a otro y de vez en cuando, exigió con corridas del "Lolo" y llegadas de Franco.
El segundo tiempo sobró. Apenas si sirvió para ver otro golazo del "Pollo" y su tonta expulsión y la buena combinación para el cinco a cero.
Vaduz no se entregó. Matosas hizo los cinco cambios, el equipo no fue el mismo y allí los europeos encontraron su mejor fútbol, con espacios en la floja defensa local.
Peñarol goleó. Y al hincha le volvió el alma al cuerpo.
Le agarraron el gusto al "Pollo" y le cortaron las alas para el clásico
Ruben Olivera tuvo un debut agridulce, porque cuando los hinchas de Peñarol le estaban tomando el gustito al fútbol hábil -condimentado con la sazón de un golazo- que desplegó el "Pollo" en la cancha, el delantero que llegó de Italia al convertir el cuarto gol aurinegro y el segundo suyo se sacó la camiseta para festejarlo y, como ya estaba observado, no solo lo expulsaron sino que, como consecuencia de esa roja no va a poder jugar en el clásico.
Otra de las caras nuevas -aunque conocida y querida de antes- que tuvo el conjunto carbonero, fue la del "Lolo" Estoyanoff, que confesó sentirse "contento de ver a la gente contenta", que es algo que, al fin y al cabo, era un sentimiento que la hinchada aurinegra no anidaba en su alma: "Se vio un buen partido, sobre todo para ser el primero de la temporada".
En cuanto a su fútbol, el puntero que vino de España reveló que en el entretiempo "Gustavo (Matosas) "nos dijo que teníamos que jugar más tranquilos, que estábamos jugando acelerados, pensando demasiado en el arco contrario. Después le hicimos caso y, bueno... la verdad es que con este rival no sabemos si nosotros fuimos los que anduvimos muy bien o fueron ellos los que anduvieron bajos".
Fuera lo que fuera, el "Lolo" anoche le dio un gol a Olivera y metió el tercero de Peñarol, que también fue un verdadero golazo: "La verdad es cuando yo estaba con la pelota en el área, lo que trataba era de encontrar a Franco, pero justo Franco se movió y se llevó la marca de dos rivales, entonces la única que me quedaba era enganchar yo para el medio, porque se me cerraban las persianas..."
Marcel Román fue otro debutante que anduvo muy bien, lo que atribuyó a que "acá son todos jugadores clase `A` y, entonces, todo se hace mucho más fácil".
Transferencia de Frascarelli trancada en el segundo pase
Es que el martes a medianoche quedó la sensación de que ayer era "el día". En una palabra, que era cuestión de que los dirigentes de Peñarol y Miramar Misiones retocaran un par de detalles y el pase se concretaba.
Sin embargo, se fue también el miércoles y nada. Es que Miramar Misiones se mantiene en "sus trece": quiere 120.000 dólares por un préstamo de seis meses, fija en 600.000 dólares la opción para la compra definitiva del pase y, además, reclama que se le documente un mínimo de otros 600.000 dólares para el caso de que tras su actuación en Peñarol el arquero consiga un segundo pase.
En este último ítem, al parecer es donde radica la mayor traba para que la transferencia no pueda concretarse y se estire una situación que llevó a Frascarelli a confesar en la pasada jornada que "prácticamente hace varios días que casi ni puedo dormir, porque todo esto me tiene sometido a un gran desgaste".
Si el pase no se concreta hoy, se supo que Peñarol apuntará, entonces, al arquero de Cerro: Rodrigo Muñoz.
Los refuerzos bajo la lupa
Román muy bien
Marcel Román tuvo un muy buen debut con la casaca aurinegra. Estuvo en todos lados, hizo el balance del mediocampo, entregó bien la pelota y fue un todo-terreno.
El punto flaco de su actuación fue su tendencia a tirarse al piso con los dos pies. Abusó de esa marca.
Omar, el socio
Omar Pérez fue el socio ideal de Román. Los dos se dividieron el mediocampo aurinegro y lo hicieron sin problemas. El ex Rampla también tuvo un buen debut.
En el complemento, pareció sentir el trajín del partido y bajó las revoluciones. De todas formas, jugó bien.
Olivera fue letal
Ruben Olivera dejó su marca en el orillo. Dos golazos y un notable panorama de cancha y manejo de pelota. Cuando arrancó y cambió de ritmo fue letal.
La expulsión jugó en su contra. Recién le habían mostrado amarilla y festejó su segundo gol quitándose la camiseta. No jugará el clásico.
"Lolo", un avión
Fabián Estoyanoff fue la gran figura de Peñarol. El "Lolo" fue un avión por la derecha del avance aurinegro. Imparable para la defensa del Vaduz. Hizo un golazo.
Se cansó. Pareció sentir el esfuerzo. Se fue ovacionado por la tribuna aurinegra tras gran regreso.