Bogotá apuesta a Europa para retomar la mediación con FARC

En París. Presidente Uribe se reunió con familiares de Ingrid Betancourt

2008-01-21 00:00:00 500x500

PARÍS AGENCIAS

El presidente colombiano, Álvaro Uribe, pidió a Francia, España y Suiza que renueven sus esfuerzos para la liberación de los rehenes de la guerrilla colombiana de las FARC, indicó ayer tras reunirse en París con familiares de Ingrid Betancourt.

La gira del mandatario colombiano hizo su primera escala en París donde se reunió con Lorenzo y Fabrice Delloye, el hijo y el ex marido de la franco-colombiana, Ingrid Betancourt, secuestrada por las FARC, en febrero de 2002.

Uribe "realmente ha decidido hallar una solución humanitaria, con la ayuda de la comunidad internacional" que permita la liberación de los rehenes, señaló Fabrice Delloye a la salida del encuentro, el primero en el que un hijo de la ex candidata presidencial colombiana, mantiene conversaciones con el presidente Uribe.

Ambos destacaron que la entrevista les generó "mucha esperanza".

En declaraciones a la prensa, el mandatario les comunicó a los Delloye que comprende "su dolor, su angustia", y que "forman parte del 50% de las familias colombianas" que han sufrido secuestros.

Además, el mandatario -que restableció la mediación de los tres países 48 horas antes- informó que busca propiciar la participación de los gobiernos de Francia, Suiza y España junto a la Iglesia para lograr la libertad de 44 secuestrados por la guerrilla, entre ellos la franco colombiana Ingrid Betancourt, canjeables por 500 rebeldes presos.

"Si todo el mundo apoya esa tarea y las FARC mantienen un milímetro de talento, las FARC tendrán que entrar en razón", dijo Uribe. En este marco de negociaciones, el jefe de estado colombiano, se reunirá hoy con su par francés, Nicolas Sarkozy.

"Ahora corresponde a las FARC escuchar con mucha atención todas las posiciones que van a venir de la Iglesia y de los emisarios de los tres países europeos", indicó el ex marido de Betancourt.

Delloye agregó que Uribe examinará con mayor énfasis cualquier propuesta de acuerdo humanitario luego que los citados mediadores reciban las peticiones de la guerrilla y del gobierno colombiano.

Una de las últimas propuestas en este sentido partió de la Conferencia Episcopal Colombiana en la que promueve una "zona de encuentro" para efectuar el intercambio. Uribe indicó que su gobierno "la acepta en las condiciones que se han dicho: una zona rural, en una zona despoblada, donde no haya cuarteles del Ejército ni de la policía".

Ello supone no tener que retirar efectivos de ningún territorio, como exigen las FARC al reclamar la desmilitarizaron de los municipios de Florida y Pradera (suroeste), lo cual es rechazado por Uribe.

El presidente se mostró cauteloso ante la posibilidad de negociar con la guerrilla: "tengo que ser muy cuidadoso para evitar que se recrudezca el secuestro en nuestro país", flagelo que, según Uribe, está siendo derrotado.

Las gestiones encabezadas por el presidente colombiano se producen con el optimismo generado por la liberación de la compañera de fórmula de Betancourt, Clara Rojas, y de la ex congresista, Consuelo González, el pasado 10 de enero.

Esas liberaciones fueron el desagravio según expresó las FARC, luego que el mediador y presidente venezolano Hugo Chávez fuera removido por Uribe de ese puesto.

Relato de ex rehén sobre la fuga fallida

El policía John Frank Pinchao, en su libro "Mi fuga a la libertad" sobre su experiencia como rehén de las FARC, cuenta el fallido intento de fuga de Ingrid Betancourt.

Pinchao recuerda que Ingrid y "Lucho" como apoda a Luis Eladio Pérez, otro rehén de la guerrilla "tuvieron un desgaste físico impresionante" en los cinco días de fuga, de los que "llegaron totalmente deteriorados, delgados y demacrados".

Betancourt y Pérez pidieron ayuda a unos pescadores en canoa pero "(...) cuando se acercaron se llevaron la sorpresa de que eran guerrilleros", narra Pinchao.

Durante su ausencia los rehenes preguntaban si Betancourt no había sido liberada, pero la guerrilla respondió que "ella se había volado".

Tras la captura de Betancourt y Pérez, los rebeldes les prohibieron hablar con sus compañeros y los mantuvieron encadenados de manera permanente, que en el caso de la primera fue "durante muchos meses", dice el policía.

Pinchao, que escapó en abril de 2006 cuenta que "Pata Grande", uno de los rebeldes que los vigilaba intentó tocarla (a Betancourt) abusivamente, (y) ella le lanzó una cachetada mientras lograba salir de ese lugar". EFE y El Tiempo / GDA

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