SILVIA PÉREZ
Omar Pérez
De la mano de Casal pudo seguir los pasos de su padre y de su hermano y llegar al equipo de sus amores. "Te queremos en Peñarol porque vos siempre traspirás la camiseta", le dicen los hinchas aurinegros en la calle y eso lo llena de orgullo. Entre otras cosas, contó que fue Andrés Scotti el que lo apodó "loco". Su hija Nazarena sabe que Rampla quedó atrás y que debe cambiar de equipo. Es más, ya pidió que le comprara la camiseta de Peñarol. De repente compra dos, porque Mateo no tardará en llegar. Lo esperan dentro de tres meses.
- ¿Cómo se siente ahora que terminó el sufrimiento? Porque si bien usted tenía la palabra de Casal, pasaban los días y no había novedades.
- Pasaban los días y le había contagiado mis nervios a toda la familia. Todos me preguntaban si me habían llamado. Por suerte el miércoles me llamó el "Pepe" Herrera para decirme que me tenía que presentar en la sede para firmar y después en Los Aromos.
-¿Cómo fue el recibimiento de sus nuevos compañeros?, aunque a la mayoría ya los conocía.
-Sí, con Franco y Julio Mozzo jugué en Central y en contra he tenido a la mayoría de los jugadores, sobre todo a los de más edad como "Petete", Pacheco, Darío Rodríguez. Y vi cantidad de juveniles que si están ahí es por algo.
-¿Es un sueño hecho realidad?
- Sin duda. Es uno de mis sueños, el otro que era jugar con mi hermano lo pude cumplir en Defensor. De Peñarol siempre fui hincha. Cuando era niño, y después en las juveniles de Central, siempre que tenía la oportunidad de ir a los partidos iba a verlo. Luego fui creciendo y jugando profesionalmente y ya no iba tanto. No porque hubiera dejado de ser hincha sino porque al ser profesional, me sentía identificado con el equipo que defendía. Pero los miraba por tele siempre que podía. Y ahora que me llegó esta oportunidad la voy a aprovechar al máximo.
-Recién hablaba de su hermano. Aunque es menor, juega en el exterior y se ha puesto muchas veces la celeste, sin embargo usted nunca ha sido el hermano de Diego para la gente.
-Diego está en el lugar donde está porque se lo merece. Nadie le regaló nada. Es una persona de perfil muy bajo que le gusta entrenarse y progresar. Nunca se conforma con lo que tiene, siempre aspira a más. Somos dos hermanos y lo quiero mucho. A veces, cuando ando por la calle me identifican con él, me dicen "Rusito" y me da una alegría bárbara. Aunque yo soy mayor me dicen "Rusito" porque él ha tenido una carrera con pocos equipos pero de muy buena calidad.
-¿Por qué anduvo por tantos equipos?
-No sé, se dio así. Nunca le aflojé. Tengo una buena base familiar. En mi casa siempre fueron muy futboleros. Lo que me enseñó mi padre y el apoyo de mi madre que era la que cinchaba con los dos para llevarnos al baby fútbol. En mi familia el fútbol siempre fue una pasión y por eso nunca lo dejé, ni permití que me venciera. Si tuve oportunidades en tantos equipos por algo habrá sido.
-Estuvo tres años en el fútbol ruso, ¿qué le dejó ese pasaje?
-Es un país muy sufrido, que vivió dos guerras mundiales. Pero siempre están trabajando para progresar. Es gente fría que parece preocuparse solamente por su camino. Recién después que te hacés un lugar y ven que sos una persona derecha, te empiezan a aceptar. Los primeros cuatro meses fueron muy difíciles, porque además estaba solo. Luego fue mi señora con Nazarena que era una beba. Ese fue nuestro destino, pero me fue muy bien y me sirvió mucho para madurar.
-¿Quién le puso "loco"?
-Andrés Scotti cuando estábamos los dos en Central Español. Siempre me decía que hacía locuras: un caño, una jopeada. Luego, cuando fui a Nacional estaba Ruben Sosa que le ponía apodos a todos. No se le ocurría ninguno para mí, hasta que Diego Scotti, que sabía lo de "loco" por su hermano se lo dijo. Me decía "loco-locura" y me quedó.
-Al principio decía que era un sueño llegar a Peñarol, pero es consciente que ese anhelo se concreta en un momento muy complicado para el club.
-Peñarol es un cuadro grande mundialmente y es ganador. Es cierto que está complicado en lo deportivo pero apenas llegué a Los Aromos y vi las caras de los jugadores y sé que con sacrificio este Peñarol se va a levantar.
- De todos modos no llegó solo, lo acompañan unos cuantos jugadores clase A.
-Sí, por eso mismo es lindo estar en Peñarol en este momento. Es bueno conocer la experiencia de ellos porque siempre se aprende.
-¿Que le dice al hincha?
-Que soy hincha a muerte y que en mí van a encontrar una persona que va a dejar todo. Y que vine a Peñarol para salir campeón. Hay que cambiar la pisada porque este es el momento.
Dejó el alma en los 12 equipos que defendió
Comenzó en Central Español donde hizo las juveniles y debutó en Primera en 1994 de la mano del "Pepe" Urruzmendi. Cruzó el charco para irse a Banfield y después al Aucas de Ecuador. Regresó y empezó de cero en Villa Española. De la mano de Humberto Schiavone pasó a Nacional y después a Defensor Sporting. Luego fue el turno de Fénix y volvió a Central Español. Después de seis meses sin jugar, Flavio Perchman lo arrimó al River Plate de Martín Lasarte. Volvió a hacer las valijas cuando Parnás le ofreció ir al Rostov de Rusia donde estuvo tres años. Cuando volvió el campeonato estaba empezado, pero Fernando Pavón le dio la oportunidad de jugar en el Rampla del "Ronco". No lo defraudó.