San Pablo - El gobierno de Brasil confirmó ayer que cinco personas murieron de fiebre amarilla en el país, entre ellos un ciudadano español, pero el presidente Luiz Inacio Lula da Silva señaló que el brote se encuentra bajo control.
Tres de los supuestos casos fueron confirmados ayer, dijo la Secretaría de Salud de Brasil en un comunicado, agregando que una sexta persona contrajo la enfermedad, pero se encontraba bajo tratamiento y estaba recuperándose.
Casi 20 supuestos casos de fiebre amarilla, un virus mortal difundido por los mosquitos, permanecen bajo investigación. Pero fuentes oficiales han insistido en reiteradas ocasiones que no hay riesgo alguno de epidemia o cuadros infecciosos en San Pablo, Río de Janeiro y las zonas costeras, las más visitadas por los turistas.
Sin embargo, muchos brasileños han sido puestos nerviosos por los casos y hacen fila durante horas en clínicas públicas para recibir vacunas gratuitas.
El presidente Lula da Silva dijo a la prensa durante un viaje a Cuba que no hay riesgo de que la dolencia detectada en zonas rurales presente riesgos para los grandes centros de población del país, donde reside la mayoría de los brasileños.
Sin embargo, el mandatario dijo que era importante que quienes vayan a áreas remotas de Brasil, donde hay desde hace décadas un riesgo de fiebre amarilla, se vacunen al menos 10 días antes para permitirle tener efecto. ``Siempre que viajo a un país que tiene un problema, me vacuno, como precaución´´, dijo Lula.
El Ministerio de Salud reiteró que las muertes y los supuestos casos están limitados a personas que han viajado sin vacunarse a zonas rurales y regiones de vegetación densa.
AP