CANELONES | PATRICIA MANGO
La desaparición de Sebastián D`Avila (31) en la playa de Marindia continuaba sin ser aclarada ayer, a más de una semana de haber desaparecido cuando nadaba.
Junto a dos amigos, D`Avila quiso aprovechar parte de la tarde del sábado 5 de enero zambulléndose, a las 14:10, en la Bajada 7, la más populosa de esa playa de Canelones.
Luego de pasar un banco de arena, fueron arrastrados por una ola. Los amigos de Sebastián salieron, pero él desapareció. Todos los presentes, incluido el guardavidas apostado a pocos metros de donde sucedió el hecho, lo buscaron pero sin resultados.
Ese día había una fuerte sudestada, recordó a El País Tabaré Monrroi, guardavidas en Marindia desde hace 10 años. Quiso el destino que cuando ocurrió este accidente, él no estuviera porque había salido a almorzar y lo subrogara un colega.
Monrroi dijo que el día de al desaparición el viento fue importante desde la mañana "con una corriente bastante marcada" dentro del mar, que "incluso se notaba en la orilla". Prueba de ello es que "se peinó y buscó en todo el lugar al instante y no hubo éxito hasta el día de hoy", afirmó.
También recordó que desde que se desempeña allí no hubo un caso en que una persona desapareciera por siete días. Monrroi evocó la dinámica costera que puede resultar traicionera para el bañista.
El banco de arena, claramente visible el sábado pasado a varios metros de la orilla, se mueve de acuerdo a los vientos. Los cambios climáticos varían en el correr del día hasta tres veces y esos son los factores que a veces juegan en contra. Pese a la falta de árboles, plantas, rocas y de ser una playa plana no había hasta ayer ninguna novedad de Sebastián.
"Prefectura también siente desconcierto. No sabemos qué pudo pasar, no tenemos claro qué ocurrió", expuso el profesional.
Técnicamente hasta ayer no se consideraba que D`Avila estuviera ahogado sino que permanecía en la categoría de "desaparecido".
A nivel familiar hay conformidad con las búsquedas de Prefectura que "dispuso de todos los medios humanos y materiales", aseguraron.
En dos oportunidades trabajaron buzos en el lugar. El combustible lo pagó la empresa Ipusa para la cual Sebastián trabajaba como funcionario administrativo, informó a El País Miguel Morales, tío materno de Sebastián.
De todos modos, la familia hubiera preferido una búsqueda también por aire.
"No hay búsqueda aérea a menos que se considere que la persona está con vida", dijo. Y en este caso, se asume que es bastante improbable. También les evocaron el protocolo de búsqueda que, les dijeron, no tiene rubros.
Sebastián vivía con su esposa y su hija de dos años y medio en Pando. Tiene dos hermanos de 22 y 18 años. Es sano, está entrenado porque juega al fútbol de salón y se defendía nadando, cuenta su tío. Lo definió como un joven muy querido, de familia y trabajador.
Morales no tiene palabras para agradecer el apoyo de la empresa Ipusa de Pando, donde su sobrino trabajaba.