Bogota - Clara Rojas, ex rehén de las FARC liberada el jueves, regresó hoy a Bogotá para reencontrarse con su hijo nacido en cautiverio, dentro de un ambiente de crisis por el pedido de Venezuela de reconocer el estatuto político a las guerrillas colombianas.
Rojas, de 44 años, llegó a las 14H00 (19H00 GMT) en un avión Fokker de la Fuerza Aérea Colombiana al aeropuerto militar de Catam junto con su madre Clara González y su hermano Iván.
La ex rehén, entregada el jueves por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) al Comité Internacional de la Cruz Roja y a una delegación del gobierno venezolano, fue recibida por el alto comisionado de paz colombiano, Luis Carlos Restrepo, y el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, quienes ingresaron al avión a saludarla.
Vestida con un pantalón lila y una chaqueta del mismo color, Rojas descendió del avión con un ramo de lirios.
Al descender, Rojas sonrió y miró hacia el cielo. Una vez en la pista, se abrazó con Elvira Forero, directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICFB, estatal) que tiene la custodia de su hijo.
Luego esperó varios minutos a que su madre se acercara a un micrófono y saludó a sus compatriotas. "Quiero agradecer a todos los que hicieron posible mi regreso. Al señor presidente de Colombia por haber autorizado" su entrega a una comisión de la Cruz Roja y a delegados del gobierno venezolano, añadió.
"Por supuesto quiero saludar a Ingrid (Betancourt). Espero con el alma y el corazón que me esté escuchando. Lo que más quisiera es que hoy estuviera aquí. Con el apoyo de todos, vamos a hacer que Ingrid y que todas las personas que están hoy cautivas estén aquí muy pronto", señaló Clara.
Por su parte, la madre de Rojas, Clara González, no pudo contener las lágrimas. "Gracias a la Divina Providencia mi hija ya está aquí. Cualquier cosa hubiese podido pasarle, pero ya está aquí", dijo.
Rojas -fórmula vicepresidencial de la política colombo francesa Ingrid Betancourt, secuestrada junto a ella el 22 de febrero de 2002- aseguró que espera reunirse este mismo domingo con su hijo Emmanuel. "Seguidamente en lo que pueda, veré o trataré de ver a Emmanuel un minutico, eso será de manera privada. Mil gracias Colombia", puntualizó.
Antes de salir de Caracas, Rojas se dirigió al pueblo venezolano.
"Mil gracias Venezuela. Me voy porque me toca", dijo a los periodistas desde el automóvil que, aseguró, la trasladaría al Aeropuerto Internacional de Maiquetía, próximo a Caracas, en donde abordará un avión de la Fuerza Aérea Colombiana, informaron por otra parte medios colombianos.
Añadió que sentía "mucha alegría porque falta poco para reencontrarse" con su hijo Emmanuel, a quien tuvo en cautiverio a través de una cesárea y el cual se encuentra bajo los cuidados del estatal Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF).
La ex parlamentaria Consuelo González de Perdomo, liberada junto con Clara Rojas, ha anunciado que viajará a Colombia mañana y que de inmediato entregará a familiares pruebas de vida de cuatro políticos y otros tantos miembros de la fuerza pública en poder del grupo insurgente que las FARC enviaron el mismo jueves.
Se trataría de los ex congresistas Gloria Polanco, Jorge Eduardo Gechem, Orlando Beltrán y el ex gobernador Alan Jara, así como de uniformados identificados como el coronel Luis Mendieta, un mayor de apellido Murillo, el capitán Donato y el sargento Harvey Delgado.
Rojas, de 44 años, y González, de 57, fueron liberadas tras seis años de secuestro en las selvas del sureste colombiano, desde donde viajaron a Caracas en un helicóptero dispuesto por el presidente venezolano Hugo Chávez, para reunirse con sus familias.
La ex candidata a la vicepresidencia planea encontrarse en breve con Emmanuel, su hijo nacido en cautiverio el 16 de abril de 2004 y ahora en un orfanato estatal, de quien fue separada ocho meses después del nacimiento.
Rojas, retenida junto con la aspirante presidencial colombo-francesa Ingrid Betancourt, volverá a su hogar en medio de la polémica que desató la solicitud de Chávez de reconocer a las FARC y al ELN como actores políticos, y retirarles el calificativo de terroristas.
Chávez dirigió su pedido a la Unión Europea (UE) y a los gobiernos de América Latina, aunque las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) también son considerados terroristas por Estados Unidos.
El mandatario explicó que su propuesta busca allanar el camino para un proceso de paz, señalando que el conflicto colombiano, de más de cuatro décadas, "no tiene solución militar".
Bogotá respondió mediante un comunicado que "por ningún motivo acepta" esa iniciativa, obteniendo el respaldo de sectores políticos y empresariales, pero hasta ahora se abstuvo de tomar acciones diplomáticas.
En todo caso, la controversia ahondó la crisis que se desató a finales de noviembre cuando el presidente colombiano, Alvaro Uribe, cesó a Chávez en su papel de mediador para un canje de unos 40 rehenes por 500 prisioneros de las FARC.
"Ese dolor de cabeza nos lo vamos a quitar muy rápido porque muerto el ahijado, acabado el compadrazgo, acabadas las FARC por la política de seguridad democrática, nos dedicaremos a hablar históricamente de qué fue ese grupo", dijo este domingo José Obdulio Gaviria, principal asesor de Uribe.
"Las FARC son un cáncer que estamos prontos a exterminar y creo que en 2010 -cuando concluye el segundo mandato de Uribe- podremos decir que Colombia es un país sin terroristas", agregó a radio Caracol.
Por su parte Carlos Lozano, dirigente comunista y promotor del canje, señaló que la propuesta de Chávez "pone el dedo en la llaga, porque el reconocimiento político a las FARC se los dan muchos gobiernos que conversan con ellos en función del acuerdo humanitario y la paz".
"Varios gobiernos y personalidades se reúnen con las FARC, unos en público, otros en secreto", afirmó Lozano, director del semanario Voz, quien denunció una actitud "hipócrita" de Bogotá, que busca el reconocimiento político a los paramilitares de ultraderecha para que puedan recibir beneficios jurídicos.
"Por qué para el paramilitarismo, que es una de las peores degradaciones del conflicto, sí hay el beneficio político, la complicidad y la connivencia, pero cuando se trata de hacer la paz con la guerrilla se desata semejante escándalo y arrebato de patrioterismo", cuestionó Lozano.
En base a AFP y EFE