ALFONSO LESSA
A tono con las temperaturas tropicales que soportó el país en los últimos días, la interna colorada se recalentó de un modo inesperado, dando la pauta de lo que puede ocurrir en los próximos meses, en un partido en el que la tendencia, ampliamente mayoritaria de Pedro Bordaberry en las encuestas ha puesto nerviosos a los sectores tradicionales de la colectividad y en particular a los dirigentes que aspiran a la candidatura presidencial o un futuro liderazgo.
El signo más claro de ese recalentamiento fue el intercambio de críticas que tuvieron el ex vicepresidente Luis Hierro López y Pedro Bordaberry, líder de Vamos Uruguay.
Hierro sorprendió por la dureza de sus cuestionamientos, sobre todo si se tiene en cuenta que Bordaberry fue ministro en más de una cartera cuando el dirigente del Foro Batllista era vicepresidente de la República. Y que, además, Bordaberry fue candidato único del Partido Colorado en Montevideo en las últimas elecciones municipales, mejorando notoriamente el desempeño que esa colectividad había logrado en los comicios nacionales.
Hierro fue más lejos de lo que incluso hizo el propio Frente Amplio durante la campaña de las últimas municipales, al realizar afirmaciones que generan dudas sobre la identidad democrática de Pedro Bordaberry; lo que inevitablemente lo identifica con su padre, Juan María Bordaberry, quien dio el golpe de Estado de 1973. Sugestivamente durante las últimas declaraciones del ex vicepresidente, el líder de Vamos Uruguay dejó de ser "Pedro", como se le publicitó en el pasado reciente, y pasó a ser lisa y llanamente "Bordaberry".
"TITUBEANTE". Hierro afirmó que Bordaberry estuvo "titubeante" al momento de condenar a la dictadura durante un debate con Rafael Michelini en canal 10, luego del cual, sin embargo, había sido aplaudido en la sala de la Convención del Partido Colorado.
Pero Hierro fue más a fondo aún: "defendemos la legalidad y el derecho -en el profundo sentido liberal y laico que caracteriza al Uruguay- y los principios democráticos con los que no puede haber transacciones. El Partido Colorado debe reivindicar esas cualidades fundacionales si es que desea crecer política y electoralmente, y no sentimos que Bordaberry represente esos sentimientos e ideas".
Ironizando, Bordaberry respondió en la esperanza de que Hierro se encontrara en un "mal día" cuando realizó sus afirmaciones y se mostró expectante de que el ex vicepresidente retomara el camino del trabajo y la construcción y dejará el camino de los ataques personales.
Hierro, sin embargo, reivindicó sus afirmaciones, asegurando que había sido Bordaberry quien había comenzado atacando a su sector y aseguró que el líder de Vamos Uruguay no respondía sobre las dudas ideológicas sobre su persona.
En el debate, también apareció otros de los puntos que puede signar la lucha interna de los colorados: la defensa del batllismo. En ese sentido Hierro lamentó que Bordaberry se haya identificado ideológicamente con Lacalle, a quien a su vez consideró el peor enemigo de la obra de Batlle y Ordoñez. Resulta claro que Bordaberry no tiene una matriz ideológica batllista y que por tanto, además, de la lucha por las candidaturas, subyace en este choque, un diferendo ideológico real.
RIESGOS. El Partido Colorado se encuentra hoy en una delicada situación y ha quedado preso de su falta de renovación, lo que determina que cada una de sus actitudes -si no se miden adecuadamente sus consecuencias- puedan ahondar más su crisis. En la última encuesta de Factum divulgada en diciembre, Pedro Bordaberry contaba con una intención de voto del 42 %, mientras Hierro tenía el 8 %, al igual que Abdala y Tabaré Viera. Para Interconsult, Bordaberry llegaba al 45 % y el segundo lugar lo ocupaba Abdala con el 22 %.
Es cierto que la figura de Bordaberry genera profunda resistencia no sólo en el Foro Batllista, sino también en la 15. Pero no es menos cierto que las figuras no se inventan ni se fortalecen artificialmente y que un Partido Colorado fracturado arriesgaría aún más su futuro. La cruda experiencia de Batllismo en 1989, cuando se dividió sin vuelta atrás, constituye un ejemplo de esos riegos.
PRECANDIDATOS. Sin renovación sus posibles líderes más jóvenes se pelean en un partido sin futuro claro