Una "Mini X" con luces y sombras

Vox Pop. Con mayoría de artistas nacionales, La Pedrera esperó Reyes a pura música

LA PEDRERA | ANA PAIS y SEBASTIÁN AUYANET

Con clima ideal, predio reducido y espacio de sobra, la Vox Pop ratificó su chapa de evento clave del verano, aunque con menos convocatoria. Los shows más anunciados y revelaciones en otras áreas hicieron más disfrutable la noche pedrense.

"¡Dani Umpi son los padres!" gritó al micrófono Bebé, uno de los bizarros coristas y coreógrafos del divo, que entró al escenario de la carpa Cabaret Pop cerca de las 2:30 horas. Unas 400 personas soltaron la carcajada y ovacionaron la irrupción de Umpi.

Su show, que por divertido y falta de miedo al ridículo volvió a ser de lo mejor del festival veraniego, estaba anunciado para la 1 de la madrugada en la programación impresa por computadora para la prensa. Pero algunos problemas en la prueba de sonido de los primeros artistas forzaron un retraso, que benefició a los artistas con una mayor concurrencia.

Horas antes, la banda de Castillos La Vaca del Fondo con la participación del saxofonista Sergio Dawi, fue el anfitrión de lujo para quienes ingresaron al predio sobre la Ruta 9 a las 23:30 horas. Rock de la vieja guardia con gusto inconfundible a Redondos.

Otros decidían pasearse por los diferentes stands, aunque en esta edición la oferta fue bastante reducida en comparación con las anteriores. En el de Marlboro había telas blancas para graffitear con cualquier texto y convertir en banderas. Allí mismo regalaban cigarros y/o algodón dulce, con idéntico sabor al que todavía suele venderse en el zoológico. En el puesto de Ancel y Topline sacaban fotos con celular y cámara digital. Dependiendo del talento del fotógrafo de turno, cada uno podía llevarse la foto impresa y en un portarretratos.

En el escenario principal, una sucesión de fotos de Martín Buscaglia proyectadas en pantallas anunciaba la llegada del "jardinero" para la medianoche, pero el arranque se demoró hasta la 1 de la madrugada.

Cuando finalmente comenzó su set de una hora, un estridente sonido salía por los parlantes. Los problemas obligaron a que Buscaglia y sus "Bochamakers" -los hermanos Nicolás y Martín Ibarburu y el bajista Mateo Moreno- pararan hasta que se resolviera el problema.

Después de algunos minutos y varios gritos del público que ya se había congregado, el concierto continuó con las canciones más relajadas de Buscaglia. Hacia el final se sucedieron Chúpame la mente cable y Cerebro, orgasmo, envidia and Sofía y los funky-rocks más bailables de su último disco, El Evangelio según mi jardinero.

La gente, con ganas de seguir bailando sobre el pasto, pidió bis y los músicos regresaron a tocar un tema más con Martín Morón de Abuela Coca, a cargo de los vientos.

Mientras, en Cabaret Pop algunos pocos le daban una oportunidad a nuevos artistas, sobre todo durante los cambios de bandas en el escenario grande. Primero hubo una prolija performance de Laura y los Branigan, proyecto que hace unos años tiene ocupada a Laura Gutman, ex baterista de Buenos Muchachos. Luego tocó Federico Lima, cantante de Miss Wichita, que presentó las canciones de Socio, su proyecto solista que este año tendrá edición del sello Bizarro. Por ahí también pasaron los electrorrockeros de Closet.

Luego de una hora y media de "climáticoalpecho", el género que los Buenos idearon con sus transiciones y momentos de guitarras distorsionadas, llegó la hora de la carta ganadora que este año se traía la Vox Pop. Los organizadores estimaron en 5.500 los asistentes de esta edición, 1.500 menos que el festival del verano pasado.

Ante la mayoría de los concurrentes Emiliano Brancciari y compañía dieron un enérgico show, el primero de un 2008 para el que prometieron más conciertos en Uruguay. A pesar del amplio repertorio, el pogo y los cánticos surgieron con los temas de Este fuerte viento que sopla y Aunque cueste ver el Sol.

NOVEDADES. La ausencia de la Carpa del Amor, donde Elvis Presley "casaba" parejas hetero y homosexuales, fue una de las desilusiones de la noche.

Por el contrario, una de las sorpresas de la noche fue la carioca Vivi Seixas en el escenario de electrónica. Llamaba la atención ver a un gran número de asistentes prefiriendo su electrónica abrasilerada por sobre la fiesta gitana Bubamara a pocos metros de allí. Pese a la intriga previa que generó, recibió poco público.

Cerca de las 6 de la mañana y con parte del público yéndose entre la mezcla sonora entre los riffs de Emiliano y los samples de la brasileña, quedó la sensación de que esta programación del Vox Pop hubiera sido más completa con alguna otra visita internacional de peso. Esas presencias que, en sus comienzos, forjaron el prestigio que hoy tiene el festival.

Buenos servicios, flojo sonido

La comida y bebida en la Vox Pop era variada para tratarse de un festival de música "bohemio" y los precios estaban accesibles a pesar de la exclusividad (a la entrada revisaban los bolsos para que no ingresaran con comestibles). La Coca Cola de medio litro, la lata de cerveza y la pizza costaban todos $ 50. Una cheese cake de La Ronda estaba a $ 70.

Sin embargo, las distintas barras en el predio estuvieron poco concurridas a lo largo de la noche. De hecho, sobraron suministros.

En cuanto a los baños, un recurrente problema en espectáculos masivos, las filas tanto de hombres como de mujeres avanzaban con una velocidad razonable para los respectivos sexos. Había personal de servicio fijo para limpiar, renovar el papel higiénico y controlar.

Los inconvenientes en cuanto a organización estuvieron sobre los escenarios. La iluminación fue un poco escasa para la apuesta general y hubo varios problemas técnicos con el sonido. Además, la contaminación sonora entre sectores resultó por momentos una molestia hasta para los artistas.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar