"No debes dejar de hacer lo que hacías"

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HENRY SEGURA

Vive un momento excepcional. Grandes directores lo buscan para sus películas pero a Bardem no se le altera demasiado la voz al hablar de ellos. Mientras dialoga da muestras de su humor y de su capacidad para saber lo que quiere de una profesión cuyas luces no lo encandilan. Ni siquiera el probable Oscar que pueda ganar en febrero.

Su nariz no es propiamente la de un galán. Una noche en la que salía de una discoteca alguien se le arrimó y sin ofrecer demasiadas excusas le dio un puñetazo. La cirugía plástica no fue su mayor preocupación. La apuesta que hizo corría por otro lado: había nacido en una familia de artistas y no sería él quien cortara la tradición que comprende a abuelos, madre, tíos, hermanos y primos.

Con 11 años hizo un pequeño papel en la película El poderoso influjo de la Luna, al lado de su madre Pilar. Pero después también se dedicó al rugby, lo que le permitió cultivar un físico bastante impresionante que el director Bigas Luna supo aprovechar en las películas Jamón, jamón (1992) y Huevos de oro (1993). Con la primera tuvo por co-protagonista a Penélope Cruz, con quien volvería a encontrarse quince años después, en el rodaje de Vicky Cristina Barcelona, dirigida por Woody Allen. El reencuentro, que continuará con la próxima filmación del musical Nine de Rob Marshall (Chicago), derivó hacia una relación afectiva que buscó protegerse en las islas Maldivas y Fernando Noronha.

No es lo que sostiene la notoriedad que posee Javier Bardem. El 2007 fue un año muy especial porque aparte de rodar con Allen, se transformó en un candidato casi indiscutido para el Oscar por su muy elogiado trabajo en No Country for Old Men, de los hermanos Joel y Ethan Coen. En el 2000 se había convertido en el primer español en pretender un Oscar, al ser nominado por la película Antes que anochezca.

Pero también filmó El amor en tiempos de cólera, dirigido por Mike Newell (Harry Potter y el cáliz de fuego), que se estrena el próximo miércoles, donde compone al personaje principal con una prodigiosa transformación física.

- Llama la atención que optaras nuevamente por un personaje de gestos mínimos, como el de "El amor en tiempos de cólera", cuando tienes una enorme expresividad física. ¿Es un reto que te planteas como actor el haber compuesto un mismo personaje a lo largo de cincuenta años de vida?

- No. Yo creo que cada personaje tiene un lenguaje físico, un lenguaje corporal que habla por él y que habla por todos nosotros. Quiero decir que nosotros somos nuestras filosofías, nuestras experiencias y nuestros deseos sobre nuestro cuerpo. Un cuerpo representa la mayoría de las veces mucho más de lo que deseáramos y en ese sentido a mi juicio es muy importante encontrar el lenguaje del físico del personaje que representas. Porque eso es también relato.

- Tu proyección internacional, en cambio, arrancó con una imagen de "macho ibérico", derivada de tu aspecto que Bigas Luna supo usar, y ahora derivas hacia papeles donde la sutileza en la expresión lo es todo.

- Lo del macho ibérico es algo viejo, de hace muchos años. Jamón, jamón y Huevos de oro las hice cuando tenía 22 años y ahora tengo 38. En estos años que han pasado espero haber aprendido más cosas que tengan más fuerza que aquello que hacía.

- ¿Qué retos te planteó el personaje de "El amor en tiempos de cólera"?

- El mayor reto fue serle fiel a una de las obras magnas de la literatura contemporánea, a uno de los personajes más bellamente escrito y más icono de lo que es el amor, de lo que significa estar enamorado. A nivel actoral el reto, imagino, era estar siempre en un centro delicado, de gran delicadeza, hecho con ambigüedad porque es un personaje tremendamente ambiguo en la novela y es un protagonista que tiene muy pocas dotes de protagonismo. Es un personaje que está muy en la sombra y, sin embargo, se hace notar constantemente. Eso es muy difícil: son contradicciones o ambigüedades que hay que interpretar.

- ¿Es verdad que habías rechazado un papel en "Bajos instintos 2" donde ya figuraba en el elenco Sharon Stone? ¿Qué buscabas en aquel momento?

- Sí, eso fue hace bastante tiempo. Era algo que simplemente no apetecía hacer. He estado buscando siempre personajes que tuvieran una cierta solidez, que tengan sobre todo un viaje, y por eso hay ciertos personajes planos que me interesan menos.

- Operando estas opciones has derivado hacia directores importantes, como Milos Forman, los Coen, Mike Newell o Woody Allen y ahora se suman propuestas de Francis Ford Coppola y Rob Marshall ¿Qué te dejaron las experiencias vividas con ellos en el 2007?

- Yo lo veo siempre desde el mismo prisma. No veo nada especial en trabajar fuera o dentro del idioma, en el propio cambio de idioma que puede determinar una mayor o menor libertad y pese a que en mi caso empecé a hablar en inglés por las canciones de AC/DC. Porque los miedos y las posibilidades son siempre iguales: consisten en estar preparado y ser capaz de dar, de viajar o de volar en el momento justo que dicen "motor" y hasta que dicen "corta". Eso sucede en España, en Estados Unidos y en Finlandia. Aparte de eso hay que añadir que trabajas con gente a la que admiras, como es el caso de los Coen o Mike Newell y que si te ven puedes pensar que un día trabajarás con ellos. Eso es muy lindo.

- Pero no puedes obviar el hecho de que vienes ganando varios premios, estás entre los candidatos al Globo de Oro y eres fuerte aspirante al Oscar.

- Yo sí lo puedo obviar. Los que no pueden obviarlo son los medios. En verdad, yo mucho no lo pienso aunque obviamente todos tenemos nuestra vanidad y el actor más aún. En general a todos nos gusta ser apreciados pero de ahí a estar pendiente de que te premien o no, hay un abismo: si sucede, sucede y sino me da casi igual. El único motor que mueve lo que haces es el deseo de hacerlo bien y si lo está o no depende de tanta gente y de tantas opiniones que no le puedes dar mucho valor a ninguna. Ni a las buenas ni a las malas.

- Cómo es vivir entre Madrid y Los Angeles, entre las películas de gran producción y la "Invisibles" que produjiste junto a Médicos Sin Fronteras.

- Yo vivo en España y a Los Angeles voy, paso por las oficinas, trabajo y vuelvo a casa. No vivo allí. Lo interesante es no dejar de ver y de hacer lo que estabas haciendo desde hace veinte años, que es la manera de encontrar tu propio criterio sobre las cosas y eso sigue igual. Si mi criterio es acertado o equivocado depende de muchos matices pero creo que lo ideal es seguir haciendo lo que haces basado en los deseos que has tenido siempre: un buen trabajo para una buena película donde sea. No tiene que ver con las realidades sino con ambiciones creativas.

Nombres propios

BANDERAS. "Personas como yo tenemos que agradecer a Antonio lo que hizo al dar el paso de venir a Estados Unidos. No es nada fácil hacer las maletas y venir a un país extranjero a labrarse una carrera cuando ni siquiera hablas su idioma".

GARCÍA MÁRQUEZ. "He hablado por teléfono dos veces con él. Estuvo muy involucrado en el proceso de producción de la película. No sólo en la cuestión de la adaptación del libro al cine, también en el desarrollo de los personajes. No sé mucho ni me importa la vida privada de Gabriel. Es verdad que uno tiene que introducirse en el mundo del autor para conocer qué hay detrás de la historia, pero no me interesa saber qué hay de sus relaciones con las mujeres".

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