CONSULTORA SERAGRO
Pese a ser un cereal irrigado, las recientes lluvias han sido bienvenidas por el arroz, ya que permiten completar el riego de las chacras, en un año en que las siembras se han demorado unos 15 días respecto a las fechas óptimas.
El atraso reduce el rendimiento potencial, pero las perspectivas climáticas -preocupantes para el resto de los sectores- son positivas para el arroz. La Niña está instalada en el Pacífico y eso implica más probabilidad de días sin lluvia, más luminosos, que aumentan el rendimiento potencial, pese a que es difícil que se llegue al récord del año pasado.
El área plantada supera las 180.000 hectáreas, recuperándose después de la caída del año anterior y volviendo a niveles históricos (ver gráfica).
Perspectivas. La negociación entre productores e industria para definir el precio convenio en el sector tuvo este año un ingrediente especial: par- ticiparon por primera vez los representantes de la empresa brasileña Camil, nuevos dueños de Saman, empresa que adquirieron por U$S 62 millones.
Se llegó a un acuerdo para el precio final, que quedó en U$S 9,62/bolsa (con U$S 0,35 de devolución de impuestos y U$S 0,60 para pagar el Fondo Arrocero). El acuerdo implica U$S 0,52/bolsa más para los productores sobre el precio provisorio, a acreditarse el 7 de enero. El precio de este año es 16% superior al del año pasado medido en dólares, aumento interesante, aunque menor al registrado en otros granos.
Además, los costos del cultivo de arroz han subido en forma importante en dólares, por el aumento efectivo de varios insumos (fertilizantes, herbicidas, energía) y porque los costos que se fijan en pesos (mano de obra) subieron más de 10% por la mera caída de la moneda estadounidense en el mercado.
Sin embargo, las perspectivas son más que interesantes pues los fundamentos del mercado arrocero mundial son firmes y Uruguay, particularmente, está muy bien posicionado.
A nivel global, ingresamos en el cuarto año consecutivo en el que el consumo supera la producción, lo que da firmeza a los precios.
En EE.UU. -principal competidor- subieron 35% en el último año, mientras en Brasil la bolsa de 50 kilos superó ya los 22 reales (U$S 12) al productor en Rio Grande do Sul. Ambas referencias sugieren que -más allá de las diferencias del arroz con otros cultivos- el precio al productor en Uruguay aún no ha captado en su tota- lidad las subas recientes en el mercado internacional. Por lo tanto, debe esperarse un precio aún mejor en la próxima cosecha.
El arroz no está directamente vinculado a la producción de biocombustible, como sí lo están el maíz y la soja, y por esto el mercado arrocero mundial muestra una dinámica menos vertiginosa. Además, el arroz es alimento básico e histórico de vastas poblaciones que, hoy por hoy, están cambiando su forma de alimentación. Los asiáticos emigran a las ciudades y acceden a dietas con mayores componentes de carnes y farináceos (he aquí una diferencia con el trigo). El consumo de arroz se sostiene pero no avanza como en otros granos.
Sin embargo, el mercado arrocero no puede sustraerse del aumento global de los alimentos. Adicionalmente, novedades como la reciente decisión de India de suspender las exportaciones de arroz pueden tener fuerte impacto en el comercio mundial. En la región, Brasil aumentó su producción, pero Uruguay ya no depende tanto de dicho mercado, pues destinos como Perú y la Unión Europea mantienen una fuerte demanda.
En este contexto, las propias virtudes del sector arrocero uruguayo lucen bien: el producto es de excelente calidad, y es valorado en mercados exigentes. En las chacras, sigue subiendo la productividad con la adopción de mejores tecnologías (glifosato, Land Plane, mayor eficiencia en el riego, etc.).
El sector arrocero mantiene su dinámica, a pesar de que -hoy por hoy- la atención está en otros rubros.