FERNANDO MANFREDI
En medio de la nutrida agenda que supone el pertenecer al American Ballet Theatre, María Noel Riccetto regresó a Montevideo para presentarse junto al cuerpo de baile del Sodre "El Cascanueces".
Increíblemente esta es la primera vez tras los 10 años en que se encuentra fuera del país que la bailarina compatriota actuará con el Cuerpo de Baile del Sodre. Hasta el momento varios proyectos se habían frustrado, pero esta vez el sí ha sido posible.
Aunque para la bailarina compatriota la oportunidad de trabajar en los Estados Unidos había surgido a los 14 años, recién a los 18 le fue posible. Si bien María Noel conocía poco de Nueva York y apenas rudimentos de inglés, el tiempo le permitió adaptarse. Es necesario recordar que en ese mundo hay una infraestructura al servicio de la persona que baila, inconcebible por estas tierras: "El bailarín está muy protegido y únicamente se debe de preocupar de bailar", señala. Y enseguida agrega: "desgraciadamente aquí termina estando pendiente de todo: de que esté la sala en condiciones, de que le den las zapatillas de punta. Acá en Uruguay es hasta difícil conseguir horquillas para el pelo". En el American Ballet Theatre cada figura solista, y María Noel Riccetto es una de ellas, tiene un asistente que se encarga de llevar todas sus cosas, desde un pañuelo desechable, hasta un calentador para pies.
En la temporada en el Metropolitan, el ABT actúa durante dos meses con ocho funciones por semana, de mayo a junio. Luego vienen tres meses en el City Center a partir de octubre. El resto del año se hace una gira internacional, además de visitar diversas ciudades de los Estados Unidos: Miami, Chicago, Cleveland etc.
La bailarina uruguaya se caracteriza a nivel profesional por darle a sus papeles un toque especial que la identifica. "Quiero que la gente me reconozca por María Riccetto y no por "la chica que hizo Giselle" -dice. "Cada papel es conveniente prepararlo con un coach que ha trabajado ya con importantes figuras, porque el bailarín solo, no rinde lo máximo".
Neoyorquina por adopción, María Noel vive desde hace tres años en la 42 y Broadway. No está muy lejos del Lincoln Center, escenario donde actúa habitualmente. La rutina de esta uruguaya es en temporada el levantarse con los minutos contados para llegar a la clase que se da a las 11 de la mañana. A las 13 empiezan los ensayos que se prolongan hasta las 17.45. La función da inicio siempre a las 20. Luego regresa a su casa cerca de la medianoche y le cuesta bastante dormirse porque la función libera mucha adrenalina. La levedad de movimientos insume mucho más que ocho horas diarias.
Viendo las siluetas de los bailarines cualquiera imagina que deben hacer grandes sacrificios en materia de ingesta. Sin embargo la Riccetto come todo lo que quiere sin mantener una dieta estricta. "Tengo mucha suerte con la línea, el problema tal vez surja cuando deje de bailar. Por supuesto que como sano y balanceado", acota. "Es más, allá la carne es muy escasa y cara, de modo que casi siempre me vuelco al pollo y el pescado como opciones".
A la hora de seleccionar un personaje que le haya gustado, la bailarina tiene preferencias que van más allá de lo previsible: le interesó hacer a Emilia en Otelo, la amiga de Desdémona y esposa de Yago que, enamorada en secreto de Otelo, se debate entre la lealtad y sus deseos. "Me encantó hacer de buena y de mala en un personaje complejo y que exigía mucha actuación, lo disfruté".
Esa relación con el público es uno de los elementos que más valora esta artista a la hora de señalar lo más rescatable de su profesión: "Cuando el público se conmueve con el trabajo de uno, cambia la atmósfera en el escenario, en la platea, en el teatro. Es maravilloso sentir eso -se entusiasma- creo que uno se prepara siempre con ese objetivo. Es que trabajamos más que para aquel que conoce del tema, para el que puede conmoverse sin de pronto conocer los rudimentos técnicos del arte. Ahí se nota cuando además de un bailarín hay un verdadero artista sobre el escenario". En Uruguay, María Noel bailó tanto con Iñaki Urlezaga (en Montevideo) como con Julio Bocca (en Punta del Este).
De este último recuerda: "La experiencia que viví con Julio Bocca fue algo muy especial, y poder compartir con él además del escenario, charlas o ensayos, fue más que importante para mí. Salir al escenario con Julio Bocca o Vladimir Malakov, es algo que nunca me imaginé que me iba a pasar, es como estar en el cielo.
La danza requiere trabajo duro y constante: "Tenés que seguir para adelante y no decaer, y cada año cuesta más. Las cosas que yo hacía hace un tiempo sin calentamiento, y me salían regias, hoy si las hago sin una preparación, después no me puedo mover".
Algo más que un "cuento navideño"
"Cascanueces" tiene una narración con pliegues sombríos y amenazantes. El regalo de un cascanueces en forma de húsar de madera (un juguete tradicional de Navidad en los países germánicos) se convierte en el príncipe encantado para Clara. Este personaje la protegerá de las abominables ratas y la conducirá a un mundo maravilloso. Este romanticismo en su vertiente fantástica fue remarcado en las primeras versiones del ballet. Hoy día, luego del cambio de los discursos culturales, sus claves se leen en "tempo" "inconsciente" y "deseo". Soñar que un juguete se convierte en un ideal -amoroso, por más señas- que exorciza, los peligros que los adultos no ven, indica también, al ser Clara una niña, el paso de la infancia a la edad adulta. Esta trama que rescata gran parte del sentido iniciático del cuento de Hoffman recién ha comenzado a remarcarse en las versiones mas recientes de Cascanueces.
Un ballet con visión uruguaya
A partir de las 21 horas de esta noche se pondrá en escena en el Teatro Solís, la segunda versión de "Cascanueces", con la presencia de María Noel Riccetto y Alexandre Hammoudi. La coreografía que se verá está diseñada por Eduardo Ramírez. La obra fue estrenada el 17 de diciembre de 1892, en el legendario teatro Mariinskii de San Petersburgo bajo la coreografía original de Lev Ivanov, el libro de Marius Petipa y la música de Piotr I. Tchaikovsky. Del ballet navideño que hoy se conoce hay una gran distancia del original, la coreografía de Ivanov se fue perdiendo con el pasar de los años por falta de registros o de anotaciones que conservaran los pasos que componían la obra. Se reconocen varias adaptaciones algunas sumamente famosas y que han marcado epoca, como las de George Balanchine, David Lichine, John Cranco Rudolf Nureyev o Roland Petit.
El sueño del "día después"
"Cuando me retire quiero hacerlo en la plenitud de mis fuerzas" -declara la bailarina que ahora ha cumplido 27 años-. "Me gustaría tener mi propia escuela. Estoy empezando un proyecto de ropa para ballet y gimnasia". En todo caso María Noel Riccetto quiere devolver al Uruguay parte de lo que recibió en su formación y de una u otra manera su futuro está comprometido con su país.