DUBLIN
El único acusado del asesinato de 29 personas por el atentado de Omagh (1998), Sean Hoey, un electricista de 58 años, fue absuelto ayer, lo que deja sin castigo penal el atentado más sangriento en los treinta años de conflicto que sufrió Irlanda del Norte.
La última oportunidad que les queda ahora a las familias de las víctimas, unidas en torno al llamado Grupo de Acción Civil, es la multimillonaria demanda que han presentado contra cinco personas supuestamente implicadas en el atentado.
Pese a que los sospechosos de la masacre no podrán ser condenados por asesinato, pues la demanda es de carácter civil, las familias buscan una resarcimiento moral con la indemnización de unos 28 millones de dólares que exigen por daños y perjuicios, casi la misma cantidad gastada por la Policía norirlandesa en sus investigaciones sobre el atentado.
El atentado de hace nueve años ocurrió cuando un coche bomba con 250 kilos de explosivos estalló en una concurrida calle de Omagh, al oeste de Belfast. La víctima de mayor edad tenía 66 años y la más joven 18 meses. El IRA Auténtico, escindido del IRA, se atribuyó la autoría. EFE y AFP